El gimnasio como escenario digital: así construye su identidad la Generación Z
Para muchos jóvenes de hoy, el gimnasio no es simplemente un lugar donde entrenar. Es un espacio donde producir contenido, construir una audiencia y proyectar una versión aspiracional de sí mismos. La Generación Z ha convertido el fitness en un pilar de identidad cultural, y esa transformación no se entiende sin las redes sociales.
Plataformas como TikTok, Instagram y YouTube Shorts han cambiado radicalmente la relación entre los jóvenes y el ejercicio. Antes, el gimnasio era un objetivo privado. Ahora es una narrativa pública. El «gym aesthetic», los vídeos de progreso, los registros de rutinas y los «what I eat in a day» acumulan millones de visualizaciones porque responden a una necesidad real: pertenecer a una comunidad con valores, estética y lenguaje propios.
Este fenómeno no es superficial. Varios estudios sobre comportamiento juvenil apuntan a que la actividad física entre adolescentes aumenta cuando existe un componente de identidad social vinculado a ella. El problema, como siempre, está en los matices: no todo lo que se publica en un vídeo de 60 segundos es seguro, ni está bien contextualizado.
Menos esteroides, más suplementos legales: un cambio con luces y sombras
Una de las noticias más positivas que ha traído este nuevo paradigma es la reducción del consumo de esteroides anabolizantes entre adolescentes. Los datos de encuestas realizadas en Estados Unidos, como el Monitoring the Future Survey, muestran una tendencia sostenida a la baja en el uso de estas sustancias entre jóvenes de entre 14 y 18 años durante la última década.
Los expertos apuntan a varios factores. Por un lado, el acceso a información sobre los efectos secundarios de los esteroides es hoy mucho mayor. Por otro, la cultura fitness que domina las redes sociales celebra cuerpos que, al menos en apariencia, se presentan como naturales. Los creadores de contenido más influyentes del momento construyen su marca sobre la constancia, la dieta y el descanso, no sobre sustancias prohibidas. Eso tiene un impacto real en las decisiones de sus seguidores más jóvenes.
En su lugar, la creatina se ha convertido en el suplemento estrella de esta generación. Su popularidad entre menores de 18 años ha crecido de forma notable, impulsada directamente por el contenido de influencers y atletas que la mencionan como parte habitual de su protocolo de entrenamiento. La creatina es legal, está ampliamente estudiada en adultos y tiene un perfil de seguridad sólido. Sin embargo, su uso en adolescentes abre un debate que la comunidad científica aún no ha cerrado del todo.
Creatina en adolescentes: cuando la popularidad va por delante de la evidencia
La creatina es uno de los suplementos más respaldados por la ciencia en el deporte de alto rendimiento. En adultos, su eficacia para mejorar la fuerza, la potencia y la recuperación muscular está bien documentada. Pero los adolescentes no son adultos pequeños. Sus sistemas hormonales, su densidad ósea y sus procesos de desarrollo muscular todavía están en marcha, y eso cambia la ecuación.
Organizaciones como la American Academy of Pediatrics han advertido que no existen suficientes estudios a largo plazo sobre el impacto de la creatina en menores. La ausencia de datos no significa que sea peligrosa, pero sí que recomendar su uso en jóvenes de 14 o 15 años sin supervisión médica es, cuanto menos, precipitado. El problema es que los vídeos de TikTok no incluyen esa advertencia. Un creador con dos millones de seguidores que recomienda tomar creatina no está hablando con adultos exclusivamente. Está hablando con chicos de instituto que lo ven a las ocho de la tarde en su habitación.
Además, el mercado de suplementos no está regulado con la misma rigurosidad que los medicamentos. En España y en la mayoría de países de la Unión Europea, un adolescente puede comprar creatina online por menos de 20 € sin ningún filtro. La calidad del producto, la dosis recomendada y los posibles aditivos varían enormemente entre marcas. Eso añade una capa de riesgo que pocas veces aparece en los vídeos de recomendación.
El vídeo corto como entrenador personal: influencia sin titulación
El contenido de formato corto ha reemplazado, para muchos jóvenes, la figura del entrenador personal o el consejo del médico deportivo. TikTok e Instagram Reels funcionan como un gran directorio de rutinas, consejos nutricionales y recomendaciones de suplementos donde cualquiera puede publicar, independientemente de su formación. Y el algoritmo no premia la precisión científica. Premia el engagement.
Esto tiene consecuencias directas en cómo los jóvenes eligen sus programas de entrenamiento. Según datos de encuestas recientes sobre hábitos fitness en menores de 25 años, más del 60% de los jóvenes afirma descubrir nuevos ejercicios a través de redes sociales. Una proporción significativa reconoce haber cambiado su rutina completa basándose en un único vídeo viral. La rapidez con la que se adoptan y abandonan tendencias de entrenamiento es un reflejo directo de cómo funciona el consumo de contenido digital.
Los riesgos de este modelo son concretos:
- Técnica deficiente: muchos vídeos priorizan el impacto visual sobre la ejecución correcta de los ejercicios, lo que aumenta el riesgo de lesiones.
- Programas sin progresión: las rutinas virales rara vez están diseñadas con una lógica de sobrecarga progresiva adecuada para principiantes.
- Mentalidad de resultados inmediatos: el formato de vídeo corto refuerza la expectativa de cambios rápidos, lo que genera frustración y abandono.
- Consumo de suplementos sin criterio: la recomendación de productos queda descontextualizada, sin información sobre dosis, contraindicaciones ni alternativas.
Sin embargo, no todo es negativo. Los mejores creadores de contenido fitness están elevando el estándar. Profesionales con titulación en ciencias del deporte, nutricionistas registrados y médicos con presencia activa en redes sociales están ganando audiencia con un discurso más responsable. La tendencia hacia la «evidence-based fitness content» es real, y algunos de sus representantes acumulan millones de seguidores con un enfoque que prioriza la salud por encima de la estética.
La clave, para cualquier joven que quiera usar las redes sociales como herramienta de aprendizaje fitness, es desarrollar criterio. Preguntarse quién publica el contenido, qué formación tiene, si cita fuentes y si habla de riesgos además de beneficios. Eso no lo enseña ningún algoritmo. Lo enseña la educación, dentro y fuera del gimnasio.