Fitness

Sauna infrarrojo y deporte: por qué el modelo HOTWORX explota

HOTWORX supera los 900 estudios y apunta a 1.000 en 2027. Te explicamos qué dice la ciencia sobre entrenar en calor infrarrojo y qué deben saber los atletas de fuerza.

Woman performing a squat inside an infrared sauna pod, sweat glistening in warm amber light.

El modelo que está redefiniendo el fitness moderno

Si llevas tiempo en el mundo del entrenamiento, probablemente ya hayas escuchado hablar de las saunas de infrarrojos. Pero lo que HOTWORX ha conseguido va mucho más allá de una tendencia de bienestar: ha convertido ese concepto en un formato de gimnasio escalable, con más de 900 estudios abiertos en todo el mundo a fecha del 23 de septiembre de 2026.

La cifra no es menor. Esos 900 locales representan una red activa de usuarios que entrenan en cabinas de infrarrojos mientras realizan sesiones guiadas de yoga, pilates, HIIT o ciclismo. Y la proyección es clara: la marca apunta a superar los 1.000 estudios antes de la primavera de 2027, un hito que la coloca en el mismo terreno de expansión que las grandes cadenas de fitness convencional.

Este crecimiento no se explica solo con marketing agresivo o franquicias vendidas a inversores externos. Hay algo más interesante detrás de los números.

Cuando tus propios usuarios se convierten en franquiciados

Una de las señales más reveladoras del estado de HOTWORX es quién está comprando las franquicias. En una proporción significativa de los casos, son los propios miembros del estudio quienes dan el paso para abrir su propia ubicación. Eso no es algo que ocurra con una marca que simplemente cumple expectativas: ocurre cuando la experiencia genera un nivel de fidelización capaz de transformar clientes en emprendedores.

Desde el punto de vista del negocio, esto es extraordinariamente eficiente. Un franquiciado que ya conoce el producto de primera mano llega con una motivación distinta, con credibilidad ante su comunidad local y con una comprensión real de lo que vende. Para la marca, reduce el riesgo de expansión y fortalece la coherencia cultural del servicio en cada nuevo mercado.

Para ti, como usuario o profesional del fitness, ese dato dice algo importante: la retención de HOTWORX no se basa en contratos de permanencia, sino en que la gente quiere seguir volviendo. Y eso obliga a preguntarse qué está haciendo bien esta combinación de calor infrarrojo y ejercicio desde el punto de vista fisiológico.

Lo que dice la ciencia sobre el entrenamiento en calor infrarrojo

El calor infrarrojo no es lo mismo que una sauna finlandesa tradicional. Las saunas convencionales calientan el aire hasta temperaturas que pueden superar los 80-90°C. Las cabinas de infrarrojos trabajan en un rango de 50-65°C aproximadamente, pero generan una penetración de calor más profunda en los tejidos. Esa diferencia es relevante cuando hablamos de efectos fisiológicos durante el ejercicio.

La investigación publicada en revistas especializadas en fisiología del ejercicio muestra que la exposición a calor moderado, combinada con actividad de baja a media intensidad, tiene efectos documentados sobre:

  • Función cardiovascular: el calor dilata los vasos sanguíneos y aumenta el gasto cardíaco, lo que supone un estímulo similar al ejercicio aeróbico suave. Estudios en pacientes con insuficiencia cardíaca leve han mostrado mejoras en la función endotelial tras sesiones regulares de sauna.
  • Proteínas de choque térmico (HSP): la exposición al calor activa la síntesis de estas proteínas, cuyo papel en la protección celular, la reparación muscular y la respuesta al estrés oxidativo está bien documentado en la literatura científica.
  • Recuperación muscular: la termoterapia post-ejercicio puede reducir el dolor muscular de aparición tardía (DOMS) y mejorar la circulación local en tejidos fatigados, especialmente cuando se aplica en las horas posteriores a una sesión de fuerza.

Ninguno de estos beneficios convierte la sauna infrarroja en una herramienta mágica. Pero tampoco son efectos triviales. Para alguien que entrena con regularidad y busca optimizar la recuperación, incorporar exposición pasiva al calor después de una sesión de fuerza tiene respaldo científico real, no solo marketing de bienestar.

El matiz está en la intensidad. Los estudios más sólidos trabajan con ejercicio de baja a moderada intensidad dentro del entorno de calor, o con exposición pasiva post-entrenamiento. Cuando hablamos de sesiones de alta intensidad dentro de la cabina, el panorama cambia.

Lo que todo atleta de fuerza debería saber antes de entrar

El entrenamiento de fuerza de alta intensidad en un ambiente de calor infrarrojo no es equivalente a hacer yoga suave en la misma cabina. La demanda fisiológica se multiplica, y con ella, los riesgos que conviene entender antes de subirte a ese formato sin información.

El primer factor es la deshidratación. El calor infrarrojo induce una sudoración significativa incluso en reposo. Si añades un esfuerzo muscular intenso, la pérdida de líquidos y electrolitos puede ser mayor de lo que percibes en el momento. Una deshidratación del 2% del peso corporal ya es suficiente para afectar el rendimiento de fuerza, la coordinación y la concentración. Sin una estrategia de hidratación clara antes, durante y después de la sesión, el riesgo de bajo rendimiento o de síntomas adversos es real.

El segundo factor es el rendimiento de fuerza máxima. El calor eleva la frecuencia cardíaca basal y redirige el flujo sanguíneo hacia la piel para facilitar la termorregulación. Eso puede comprometer la cantidad de oxígeno disponible para los músculos activos en esfuerzos submáximos prolongados. Si tu objetivo en esa sesión es batir un récord personal en sentadilla o press banca, un entorno de calor no es el contexto óptimo.

Esto no significa que los atletas de fuerza deban ignorar HOTWORX. Significa que la estrategia importa:

  • Usa las sesiones de infrarrojos como herramienta de recuperación activa en días de baja carga, no como sustituto de tus sesiones principales de fuerza.
  • Si pruebas una clase de mayor intensidad dentro de la cabina, reduce la carga externa respecto a lo que moverías en condiciones normales.
  • Llega siempre bien hidratado y complementa con electrolitos si la sesión supera los 30 minutos.
  • Escucha las señales de tu cuerpo: mareo, náuseas o confusión son señales para salir de la cabina de inmediato.

El crecimiento de HOTWORX no es una anomalía de mercado ni una burbuja de bienestar a punto de explotar. Es la señal de que un número creciente de personas ha encontrado en el entrenamiento en calor infrarrojo algo que las hace volver semana tras semana. La clave para ti es acceder a ese formato con criterio, entendiendo qué te puede aportar según tus objetivos y qué riesgos conviene gestionar — incluyendo el impacto que el calor extremo tiene en tu recuperación — para sacarle el máximo partido sin comprometer tu rendimiento ni tu salud.