La apuesta más ambiciosa del fitness competitivo
HYROX no se conforma con ser la disciplina de moda en los gimnasios de media Europa. La marca acaba de confirmar públicamente su objetivo de llegar a los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032, una declaración que ha sacudido el mundo del fitness competitivo y que convierte a este formato de fitness funcional en uno de los proyectos deportivos más vigilados de la próxima década.
El respaldo financiero ya está sobre la mesa. L Catterton, la firma de capital privado especializada en marcas de consumo premium con vínculos históricos con LVMH, acaba de liderar una adquisición mayoritaria de la compañía. Con ese músculo financiero detrás, la hoja de ruta hacia Brisbane deja de parecer una declaración de intenciones y empieza a tomar forma de estrategia real.
Las cifras de participación dan credibilidad al proyecto. HYROX cuenta hoy con 2,2 millones de participantes en todo el mundo y proyecta alcanzar los 2,5 millones para 2027. Pocos deportes que aspiran al reconocimiento olímpico pueden presumir de una base de practicantes tan amplia en un plazo de tiempo tan corto desde su fundación, en 2017.
Qué cambia si el COI dice que sí
La inclusión olímpica no es solo un sello de prestigio. Para HYROX representaría una transformación estructural que afectaría a casi todos los aspectos del deporte: desde la forma en que los atletas se clasifican hasta el dinero que pueden ganar compitiendo.
Hoy, el circuito de HYROX funciona con un sistema de ranking basado en tiempos acumulados a lo largo de la temporada. Los mejores atletas compiten en el World Championship anual, con premios económicos que han ido creciendo pero que siguen siendo modestos comparados con otros deportes olímpicos. Un marco olímpico obligaría a diseñar un sistema de clasificación nacional, con federaciones reconocidas en cada país, comités de selección y estándares técnicos homologados por el COI.
Para los atletas de élite, el impacto sería directo. Actualmente, muchos de los mejores competidores de HYROX compaginan la competición con trabajos a tiempo completo o con otras disciplinas como el triatlón o el CrossFit. El reconocimiento olímpico abriría la puerta a becas deportivas nacionales, acceso a centros de alto rendimiento y, en muchos países europeos, a contratos con el ejército o cuerpos de seguridad reservados a atletas que se profesionalizan.
El reto técnico: encajar el crono en la televisión olímpica
El formato de HYROX tiene una fortaleza que cualquier director de televisión agradece: es fácil de entender. Ocho estaciones de trabajo, ocho kilómetros de carrera intercalados, un tiempo final. No hay jueces subjetivos valorando la técnica ni puntuaciones compuestas que confunden al espectador casual.
Pero escalar ese formato al contexto olímpico plantea preguntas prácticas que todavía no tienen respuesta clara. En los Juegos, las finales suelen disputarse con un número reducido de atletas compitiendo de forma simultánea para maximizar el drama televisivo. HYROX, por su propia naturaleza, funciona mejor con oleadas masivas de participantes. Adaptar esa lógica a una final olímpica de, por ejemplo, doce atletas corriendo y trabajando al mismo tiempo en un pabellón requiere una revisión del modelo que podría alejar al deporte de lo que lo hace atractivo.
Existe además la cuestión del espacio. Una competición de HYROX de nivel olímpico necesitaría una instalación que permita las ocho estaciones más la pista de carrera interior, todo en un mismo recinto y con visibilidad para el espectador en directo. Brisbane cuenta con infraestructura deportiva de primer nivel, pero la asignación de espacios en los Juegos es un proceso competitivo donde cada deporte lucha por su metro cuadrado.
El modelo de negocio que hace posible el sueño olímpico
Detrás de la ambición olímpica hay una estructura de negocio que L Catterton conoce bien. La firma ya tiene en su cartera marcas como Peloton, Equinox o SoulCycle. Sabe exactamente cómo monetizar comunidades de fitness con alta fidelidad de marca y disposición a pagar por experiencias premium. HYROX encaja en ese perfil a la perfección.
El modelo de ingresos de HYROX no depende solo de los dorsales de competición. Las inscripciones a carreras oscilan entre los 100 € y los 200 € por participante según la ciudad y la categoría, pero el ecosistema se extiende hacia la formación de entrenadores certificados, el licenciamiento de boxes afiliados, la venta de equipamiento específico y, cada vez más, acuerdos con marcas de nutrición deportiva y ropa técnica. Con 2,5 millones de participantes previstos para 2027, las cifras de negocio son considerables.
La entrada de L Catterton también trae consigo algo que el COI valora tanto como la popularidad del deporte: estabilidad institucional y gobernanza profesionalizada. Una de las razones por las que el COI ha reconocido en los últimos ciclos a deportes como el skateboarding o la escalada deportiva es que llegaron con organizaciones sólidas, capaces de cumplir los requisitos administrativos y de integridad que exige la membresía olímpica. HYROX, con respaldo de capital privado de primer nivel, tiene ahora la capacidad de construir esa arquitectura institucional.
- Participantes actuales: 2,2 millones en todo el mundo.
- Proyección para 2027: 2,5 millones de participantes.
- Objetivo olímpico: Brisbane 2032.
- Inversor mayoritario: L Catterton, firma especializada en marcas de consumo premium.
- Precio de inscripción habitual: entre 100 € y 200 € por participante.
El COI todavía no ha tomado ninguna decisión sobre el programa deportivo de Brisbane 2032. El proceso oficial para añadir disciplinas no olímpicas a los Juegos es largo, burocrático y nada garantizado. Deportes con bases de practicantes mucho más grandes han intentado el salto y no lo han conseguido. Pero pocos lo han intentado con el viento financiero y el momento cultural que tiene HYROX ahora mismo.
Si la disciplina logra construir en los próximos años un sistema de federaciones nacionales reconocidas, un protocolo antidopaje homologado y una propuesta televisiva atractiva para el prime time olímpico, la conversación con el COI pasará de ser una declaración de ambición a una negociación real. Y eso, en el mundo del deporte olímpico, ya es mucho más de lo que la mayoría consigue.