Nutrition

Multivitamínicos y envejecimiento: lo que dice la ciencia

El estudio COSMOS sugirió que los multivitamínicos frenan el envejecimiento biológico, pero los expertos piden cautela. Te explicamos qué dice realmente la ciencia.

Weathered hands of an older adult holding a single multivitamin capsule next to a glass of water.

El estudio que puso a los multivitamínicos en el centro del debate

En 2024, un análisis derivado del estudio COSMOS (Cocoa Supplement and Multivitamin Outcomes Study) generó titulares en todo el mundo. Los investigadores encontraron que las personas que tomaban un multivitamínico diario mostraban marcadores de envejecimiento biológico más lentos en comparación con quienes tomaban placebo. La métrica utilizada fue el reloj epigenético, una herramienta que estima la edad biológica a partir de patrones de metilación del ADN.

El hallazgo sonó prometedor: tres años de suplementación con un multivitamínico estándar podrían equivaler a casi tres años menos de envejecimiento celular. Sin embargo, cuando los expertos empezaron a leer más allá del titular, las preguntas comenzaron a acumularse. El tamaño del efecto era modesto, los subgrupos analizados eran reducidos, y la forma en que se midió el envejecimiento biológico dista mucho de ser un consenso científico establecido.

Los relojes epigenéticos como el de Horvath o el DunedinPACE son herramientas útiles, pero no son termómetros. Predicen riesgo, no determinan destino. Que un número en un algoritmo cambie no implica necesariamente que tus células estén rejuveneciendo. Este matiz, crucial, desapareció en casi toda la cobertura mediática del estudio.

Por qué los expertos frenaron el entusiasmo

Varios investigadores en epidemiología y nutrición publicaron comentarios críticos señalando un problema de fondo: los datos del COSMOS no pueden establecer causalidad. Aunque el estudio tiene un diseño aleatorizado y controlado con placebo, algo positivo, la medición epigenética se realizó solo en un subgrupo de participantes seleccionados, lo que introduce sesgos de selección difíciles de ignorar.

Hay además un fenómeno bien documentado en la investigación sobre suplementos: el healthy user bias. Las personas que toman multivitamínicos de forma consistente tienden a dormir mejor, hacer más ejercicio, fumar menos y llevar dietas más equilibradas. Separar el efecto de la pastilla del efecto del estilo de vida es técnicamente muy complicado, incluso en ensayos controlados. En estudios observacionales, es casi imposible.

La epidemióloga JoAnn Manson, una de las investigadoras principales del COSMOS, fue ella misma cauta al presentar los resultados. Reconoció que los hallazgos son "sugerentes pero no concluyentes" y que hacen falta replicaciones con muestras más grandes y metodologías epigenéticas más robustas. Esa honestidad científica, desafortunadamente, no viajó bien a los medios generalistas.

Otro punto que levantó cejas fue la duración. Tres años es un período relativamente corto para medir cambios en envejecimiento biológico con validez clínica. Los efectos detectados podrían ser ruido estadístico, fluctuaciones naturales en los marcadores epigenéticos, o diferencias reales pero clínicamente irrelevantes. Sin seguimiento a largo plazo, no se puede saber.

Lo que sí sabemos sobre micronutrientes y envejecimiento

Más allá del debate sobre los multivitamínicos genéricos, la ciencia tiene algo bastante sólido que decir sobre deficiencias específicas y su relación con el envejecimiento. Aquí el panorama es distinto: hay mecanismos bien estudiados y datos más contundentes.

La vitamina B12 es uno de los ejemplos más claros. Su absorción disminuye con la edad debido a cambios en la mucosa gástrica y a una menor producción de factor intrínseco. Una deficiencia sostenida se asocia con deterioro cognitivo, fatiga crónica y daño neurológico. No estamos hablando de optimizar un número en un papel, sino de prevenir consecuencias clínicas reales. Los adultos mayores de 50 años, y especialmente quienes siguen dietas vegetarianas o veganas, tienen una necesidad concreta de monitorizar sus niveles.

La vitamina D es otro caso con evidencia propia. Su déficit está asociado a pérdida de masa muscular, mayor riesgo de caídas, función inmune comprometida y peor densidad ósea. En España, paradójicamente, los estudios muestran que la deficiencia de vitamina D es prevalente incluso en regiones con alta exposición solar, en parte porque pasamos menos tiempo al aire libre y usamos protección solar de forma habitual. Un análisis de sangre puede revelar si tu nivel está por debajo de los 30 ng/mL que muchos especialistas consideran el mínimo funcional.

El magnesio es quizás el micronutriente más subestimado de la lista. Participa en más de 300 reacciones enzimáticas, regula la función muscular y nerviosa, y tiene un papel clave en el sueño y en el control glucémico. Su ingesta a través de la dieta ha caído en las últimas décadas en muchos países occidentales, en parte por el empobrecimiento mineral de los suelos agrícolas. El magnesio difícilmente está en cantidades terapéuticas dentro de un multivitamínico estándar, lo que hace aún más relevante abordarlo de forma independiente.

Qué hacer con toda esta informacion

La pregunta práctica es: ¿deberías tomar un multivitamínico? La respuesta honesta es que depende, y que probablemente no de la forma en que te lo han vendido. Un multivitamínico genérico no es un seguro contra el envejecimiento ni un atajo para compensar una dieta deficiente. Lo que la evidencia sí apoya es un enfoque más quirúrgico.

Antes de gastar entre 20 € y 60 € al mes en un bote de cápsulas con treinta ingredientes distintos, tiene mucho más sentido hacerse una analítica básica que incluya vitamina D, B12, ferritina y magnesio eritrocitario. Con esos datos en la mano, puedes identificar si tienes una carencia real y suplementar de forma dirigida y personalizada. Eso sí tiene respaldo científico. Un multivitamínico "para todo" rara vez aporta las dosis necesarias de los nutrientes que más necesitas y suele incluir cantidades innecesarias de los que ya obtienes en tu dieta.

Hay poblaciones donde un multivitamínico sí tiene sentido como punto de partida:

  • Adultos mayores de 60 años con dietas poco variadas o problemas de absorción digestiva.
  • Personas que siguen dietas vegetarianas o veganas sin suplementación específica de B12 y D.
  • Mujeres embarazadas o en período de lactancia, aunque en este caso la fórmula prenatal tiene requisitos diferentes a un multivitamínico estándar.
  • Personas con enfermedades inflamatorias intestinales o cirugías bariátricas que afecten la absorción de micronutrientes.

Lo que el estudio COSMOS nos recuerda, más allá del titular, es que la relación entre micronutrientes y envejecimiento es real y merece investigación seria. Pero también nos recuerda que la ciencia en nutrición avanza despacio, con matices, y que pocas respuestas llegan en forma de pastilla única. La mejor estrategia sigue siendo la más aburrida: una dieta variada, ejercicio regular, sueño suficiente y analíticas periódicas para detectar carencias antes de que tengan consecuencias.