Nutrition

Antes, durante, despues: como alimentarte en el entrenamiento

Guía práctica de nutrición deportiva: qué comer antes, durante y después de entrenar según la ciencia más actual sobre timing, hidratación y recuperación.

A bowl of oatmeal topped with banana and honey next to running shoes in warm golden morning light.

Antes del entrenamiento: lo que comes sí importa

La nutrición preentrenamiento no es magia, pero sí tiene una lógica clara. Tu cuerpo necesita combustible disponible, y la forma más eficiente de dárselo es con carbohidratos de fácil digestión entre 60 y 90 minutos antes de empezar. Arroz blanco, avena, una tostada con mermelada o una fruta madura. Nada elaborado, nada que te deje el estómago pesado.

La proteína también tiene un papel en esta ventana, aunque más discreto. Incluir entre 15 y 25 gramos de proteína moderadamente rápida (huevo, yogur griego, proteína en polvo) antes de entrenar ayuda a frenar el catabolismo muscular durante el esfuerzo. No se trata de construir músculo ahora, sino de proteger el que ya tienes mientras trabajas duro.

Lo que debes evitar es la grasa en exceso y la fibra en cantidades altas justo antes de una sesión intensa. Ralentizan el vaciado gástrico y pueden causarte molestias digestivas en el entrenamiento. Un ejemplo práctico de comida preentrenamiento que funciona:

  • Opción ligera (1 hora antes): plátano + yogur griego natural
  • Opción completa (90 minutos antes): arroz blanco con pechuga de pollo a la plancha y una fruta
  • Opción rápida (45 minutos antes): una pieza de fruta + 20 g de proteína en polvo con agua

Durante el entrenamiento: cuándo y qué necesitas realmente

Aquí viene una de las verdades que más molesta a la industria del suplemento: si tu sesión dura menos de 60 o 75 minutos, probablemente no necesitas comer nada durante el entrenamiento. Tu cuerpo tiene glucógeno suficiente para sostenerte. Un sorbo de agua y punto.

Cuando superas esa barrera de tiempo, el panorama cambia. A partir de los 75-90 minutos de ejercicio moderado o intenso, los depósitos de glucógeno empiezan a mermar de verdad y el rendimiento cae. Ahí es donde entran los carbohidratos de absorción rápida: geles energéticos, bebidas isotónicas, dátiles o incluso un plátano pequeño. El objetivo es aportar entre 30 y 60 gramos de carbohidratos por hora según la intensidad.

Los electrolitos merecen mención aparte. El sodio, el potasio y el magnesio no son solo marketing. Cuando sudas, los pierdes, y su déficit afecta directamente a la contracción muscular y a la concentración. En sesiones largas de más de una hora, o en condiciones de calor y sudoración intensa, una bebida con electrolitos tiene más sentido que el agua sola. La proteína durante el ejercicio, en cambio, no tiene un rol prioritario salvo en sesiones de resistencia muy prolongadas (más de 3 horas). Para la mayoría de las personas, es un gasto innecesario en esta ventana.

  • Sesiones de menos de 60 min: solo agua, sin suplementación
  • Sesiones de 60-90 min: agua + electrolitos si hay sudoración alta
  • Sesiones de más de 90 min: carbohidratos rápidos (30-60 g/hora) + electrolitos

Después del entrenamiento: la verdad sobre la ventana anabólica

La "ventana anabólica" de 30-45 minutos existe, pero el mundo del fitness la ha inflado hasta convertirla en una urgencia que no siempre lo es. Sí, los músculos están más receptivos a los nutrientes justo después del ejercicio. La síntesis proteica está elevada y el glucógeno muscular quiere reponerse. Pero si ya comiste bien antes de entrenar, esa ventana es mucho más amplia. La ciencia actual habla de hasta 2 horas de margen real.

Lo que sí importa, y mucho, es el total del día. Tu ingesta diaria de proteína y carbohidratos pesa más que el minuto exacto en que comes después de entrenar. Para la mayoría de adultos activos, el objetivo está entre 1,6 y 2,2 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día, repartidos en 3 o 4 tomas. Si llegas a ese número al final del día, el cuerpo tiene lo que necesita para recuperarse y crecer.

Dicho esto, comer en las primeras horas después de entrenar sigue siendo una buena práctica. Una comida con proteína de calidad repartida en varias tomas y carbohidratos suficientes para reponer glucógeno es lo más inteligente. No hace falta que sea inmediata, pero sí que sea real. Una barrita ultraprocesada o un batido de mala calidad no van a hacer el trabajo que haría un plato de comida normal.

  • Proteína postentrenamiento recomendada: 25-40 g (pollo, salmón, huevos, proteína whey)
  • Carbohidratos postentrenamiento: 1-1,2 g por kg de peso si el entrenamiento fue largo o intenso
  • Tiempo real de la ventana: hasta 2 horas para la mayoría de personas que entrenaron bien alimentadas

Hidratación y equilibrio ácido-base: los factores que nadie vigila

La deshidratación no necesita llegar a ser severa para afectar tu rendimiento. Con una pérdida de apenas el 2% de tu peso corporal en líquidos, la fuerza, la coordinación y la capacidad de concentración ya caen de forma medible. Y lo más silencioso de todo es que muchas personas llegan al entrenamiento ya con un déficit hídrico sin saberlo.

La estrategia práctica es sencilla: orina de color amarillo pálido antes de entrenar, señal de que estás bien hidratado. Durante sesiones largas, beber entre 400 y 800 ml por hora según el calor y la intensidad. Después, reponer el 150% de lo perdido en las siguientes horas. Si sudas mucho, el agua sola puede diluir el sodio en sangre. Añadir una pizca de sal o una bebida con electrolitos marca la diferencia.

El equilibrio ácido-base es otro palanca de recuperación que muy pocos atletas aficionados conocen. El ejercicio intenso genera ácido láctico y altera el pH muscular, lo que contribuye a la fatiga y al dolor. Una dieta rica en vegetales, frutas y alimentos alcalinizantes ayuda a tamponar ese efecto. Algunas investigaciones recientes apuntan al bicarbonato sódico como apoyo ergogénico en deportes de alta intensidad, aunque su uso requiere protocolo y tolerancia individual. Más accesible y con evidencia sólida: priorizar el potasio (plátanos, legumbres, aguacate) y el magnesio (frutos secos, semillas, espinacas) para favorecer la recuperación muscular y el descanso nocturno.

  • Hidratación base diaria: 35 ml por kg de peso corporal como mínimo
  • Señal de hidratación correcta: orina amarillo pálaro, no oscura ni incolora
  • Alimentos alcalinizantes clave: espinacas, plátano, aguacate, legumbres, frutos secos
  • Magnesio y potasio: prioritarios para la recuperación muscular y el sueño reparador