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Moab 240: atrapados en plena tormenta tropical

La tormenta tropical Rachel canceló el Moab 240 con corredores en pleno curso. Esto es lo que vivieron y lo que debes aprender antes de tu próxima ultra.

Abandoned trail running shoe on wet red sandstone covered in Utah desert mud.

Cuando el clima convierte una carrera en una emergencia real

El 13 de octubre, los remanentes de la tormenta tropical Rachel azotaron el este de Utah con una fuerza que nadie en la parrilla de salida del Moab 240 esperaba de esa magnitud. En cuestión de horas, las temperaturas cayeron en picado, el viento derribó estructuras en los puntos de apoyo y los senderos que los corredores habían recorrido durante días se transformaron en ríos de lodo y agua helada.

La carrera, que cubre 386 kilómetros por el desierto de Utah, fue cancelada de forma oficial cuando ya había atletas distribuidos a lo largo del recorrido. No fue una decisión tomada antes del disparo de salida. Fue una interrupción forzosa con participantes activos sobre el terreno, sin acceso inmediato a refugio ni transporte de emergencia.

Entre los afectados estaba el corredor de Columbia Británica Lance Rogan, que quedó varado en pleno curso junto a otros atletas. Su caso no fue una excepción. Fue el ejemplo más visible de una situación que se repitió en múltiples puntos del recorrido: corredores solos, con el equipo justo para correr, enfrentándose a condiciones que superaban con creces cualquier previsión meteorológica conservadora.

Lo que pasó sobre el terreno hora a hora

Las inundaciones repentinas no avisan. Esa es su naturaleza. En zonas de desierto de alta meseta como las que atraviesa el Moab 240, la tierra árida no absorbe el agua con rapidez. La acumula, la canaliza y la convierte en corrientes que aparecen sin margen de reacción. Varios corredores describieron cómo los caminos que habían cruzado horas antes eran ahora imposibles de transitar.

Las estaciones de apoyo no solo perdieron suministros. Algunas sufrieron daños estructurales directos por el viento. Las carpas que albergaban comida caliente, ropa seca y equipos médicos quedaron inutilizadas. Para un corredor de ultra distancia en la hora 40 o 50 de esfuerzo, perder el acceso a una estación de ayuda no es un inconveniente. Es una situación potencialmente crítica.

La hipotermia en contextos de ultra maratón es un riesgo subestimado. El cuerpo lleva decenas de horas quemando reservas, la ropa está húmeda por el sudor acumulado y el umbral de temperatura al que el frío se vuelve peligroso baja considerablemente. Cuando a eso se añaden vientos fuertes y lluvia helada, el margen de error se reduce a minutos, no a horas.

La pregunta que la organizacion no puede eludir

Después de cualquier cancelación de este tipo, la conversación inevitablemente se divide en dos frentes. El primero señala a la organización y pregunta cuándo se tomó la decisión, qué información meteorológica tenían disponible y por qué los corredores no fueron retirados del curso antes de que la situación se deteriorara. El segundo frente, a veces más incómodo, pregunta qué responsabilidad tiene el propio corredor en la gestión de su seguridad.

Los protocolos de seguridad en carreras de ultra distancia varían enormemente entre eventos. Algunas organizaciones cuentan con sistemas de seguimiento GPS en tiempo real, equipos de rescate distribuidos a lo largo del recorrido y comunicación directa con cada participante. Otras dependen de los voluntarios en los puestos de control y de que los corredores abandonen por su cuenta cuando las condiciones lo requieren. El Moab 240 no es una carrera amateur, pero incluso los eventos de máximo nivel tienen límites operativos cuando una tormenta tropical deja corredores atrapados en pocas horas.

Lo que este episodio pone sobre la mesa no es solo si la organización actuó correctamente. También plantea si el ecosistema de carreras de ultra fondo ha desarrollado suficiente cultura de seguridad preventiva. La pregunta no es fácil porque la comunidad de ultra corredores tiende a valorar la autonomía, la adversidad y la capacidad de resolver problemas como virtudes centrales del deporte. Esa misma cultura puede convertirse en un obstáculo cuando lo que se necesita es reconocer los propios límites y pedir ayuda.

Lo que debes llevar contigo antes de la siguiente largada

Si practicas ultra trail o corres eventos de larga distancia en entornos remotos, este caso te afecta directamente. No porque vayas a encontrarte con una tormenta tropical, sino porque ilustra la velocidad a la que un entorno controlado puede dejar de serlo. La preparación para esa posibilidad no es optativa. Forma parte del deporte.

Hay decisiones que debes tomar antes de la salida, no durante la crisis. Algunas de las más básicas incluyen:

  • Protocolo personal de abandono: define con antelación bajo qué condiciones dejarás de correr, independientemente de lo que haga el resto del grupo o de tus objetivos de carrera.
  • Comunicación con tu equipo: alguien fuera del evento debe saber tu posición aproximada en cada tramo y tener instrucciones claras sobre cuándo alertar a los servicios de emergencia si no recibes noticias tuyas.
  • Equipo de emergencia no negociable: manta de supervivencia, encendedor, cargador portátil y ropa de abrigo extra que no uses a menos que sea necesario. No son kilos de más. Son tu margen de seguridad.
  • Conocimiento del terreno: antes de correr, identifica puntos de evacuación, zonas elevadas en caso de inundación y la ubicación exacta de los puestos de control en tu segmento de carrera.
  • Dispositivo de comunicación por satélite: en zonas remotas, el móvil no funciona. Un localizador tipo Garmin inReach o SPOT puede costar entre 300 y 500 $ pero en un escenario como el del Moab 240 es lo que marca la diferencia entre esperar a que alguien te encuentre y poder pedir ayuda activamente.

La organización de una carrera tiene la responsabilidad de gestionar la seguridad colectiva. Tú tienes la responsabilidad de gestionar la tuya. Cuando el clima colapsa la infraestructura de un evento en pocas horas, como ocurrió en Utah, la segunda línea de defensa eres tú mismo. Lo que llevaste encima, las decisiones que tomaste antes de salir y la disposición a abandonar sin esperar permiso de nadie.

El Moab 240 de 2023 quedará en la memoria del ultra running no solo como una carrera cancelada, sino como un recordatorio de que la naturaleza no ajusta sus planes a los nuestros. Y de que prepararse para lo peor no es derrotismo. Es lo más inteligente que puedes hacer antes de cruzar la línea de salida. Si tu próximo evento se ve afectado por condiciones extremas, saber qué hacer cuando cancelen tu ultra puede marcar la diferencia entre perder meses de entrenamiento y reorientarlos con cabeza.