Running

Las mujeres que reescriben la historia del maraton en 2026

2026 es la temporada más competitiva de la historia del maratón femenino: Jepchirchir, Hassan y un campo sin precedentes están reescribiendo el deporte.

Two elite female runners side by side mid-stride during a city marathon in soft morning light.

El año en que las mujeres tomaron el control del maratón

El maratón femenino nunca había vivido una temporada tan cargada de tensión, talento y registros como la de 2026. Desde los primeros meses del año, las actuaciones de la élite mundial dejaron claro que algo diferente estaba ocurriendo: no una campeona dominando en solitario, sino un grupo de atletas empujándose mutuamente hacia tiempos que hace una década habrían parecido imposibles.

Peres Jepchirchir abrió el año con una victoria en Sídney que reforzó su condición de mejor maratoniana del planeta en este momento. La keniana no solo ganó. Lo hizo marcando uno de los tiempos más rápidos de la historia en ese recorrido, en condiciones de calor que normalmente frenan a cualquier atleta de fondo. Su capacidad para gestionar el esfuerzo en los kilómetros finales sigue siendo, técnicamente, la más sofisticada del circuito.

Pero Jepchirchir no estuvo sola en los titulares. A lo largo del primer semestre de 2026, varias maratonistas registraron marcas por debajo de las 2:20 en diferentes pruebas del World Athletics Label. El nivel de profundidad del campo femenino alcanzó un punto que los analistas del atletismo ya describen como un cambio estructural, no una anomalía estadística.

Hassan contra Jepchirchir: la gran cita de Nueva York

Si hay un enfrentamiento que define la narrativa de esta temporada, es el que se espera en el Maratón de Nueva York 2026. Sifan Hassan y Peres Jepchirchir en la misma línea de salida representa el duelo más esperado en el maratón femenino desde hace años. Dos estilos radicalmente distintos. Dos trayectorias que convergen en el momento de mayor madurez de ambas.

Hassan llegó al maratón tarde, pero con una brutalidad fisiológica que pocos atletas tienen. Su VO2 máximo es de los más altos jamás registrados en una atleta femenina de fondo. En París 2024 ya demostró que puede soportar el desgaste de 42 kilómetros a ritmo de récord. En 2026, con una preparación específica y sin la carga del calendario olímpico, la neerlandesa de origen etíope llega en el mejor momento de su carrera en asfalto.

Jepchirchir, por su parte, tiene algo que Hassan todavía no ha logrado: una consistencia de temporada completa en el circuito de grandes maratones. Ha ganado en Nueva York, en Boston, en los Juegos Olímpicos. Sabe cómo correr ese tipo de carrera con presión táctica, cambios de ritmo y un sprint final que pocas rivales pueden responder. El recorrido de Nueva York, con sus puentes y subidas en la segunda mitad, favorece su perfil atlético sobre el de Hassan.

Lo que hace especial este enfrentamiento no es solo el talento individual. Es que ambas están en su mejor versión al mismo tiempo, en una carrera con un recorrido exigente y ante una audiencia global que ha crecido exponencialmente. La NBC ya ha confirmado cobertura especial del evento con énfasis en la carrera femenina, algo que hace diez años habría sido impensable como decisión editorial.

Por que el campo nunca habia sido tan profundo

Detrás de Hassan y Jepchirchir hay un pelotón de atletas que, en cualquier otra época, habrían dominado la conversación. La etíope Tigst Assefa, la holandesa Hellen Obiri, la keniana Sharon Lokedi. Todas con marcas por debajo de 2:20. Todas capaces de ganar una mayor en el día correcto. Ese nivel de densidad en la parte alta del ranking femenino no tiene precedentes históricos.

Uno de los factores que explica este salto es la paridad de premios en los grandes maratones. Desde 2023, pruebas como Chicago, Berlín y Londres igualaron los bolsos entre hombres y mujeres. El impacto económico fue inmediato. Más atletas de países con federaciones limitadas pudieron acceder a agentes, entrenadores especializados y programas de preparación en altura. El dinero no crea talento, pero sí le da condiciones para desarrollarse.

Los premios en algunas de estas pruebas superan los $250,000 para la vencedora absoluta, con bonificaciones adicionales por récord de curso o marca mundial. Eso ha cambiado completamente el cálculo de qué atletas participan en qué carreras y cuándo. Las élites ya no guardan energía para un solo gran objetivo al año. Con esa estructura de premios, vale la pena construir una temporada de dos o tres maratones de alto nivel.

El resultado es un ecosistema competitivo donde los registros caen no solo en las grandes citas, sino también en pruebas de segundo nivel. Maratones como Seúl, Valencia o Rotterdam han visto marcas históricas femeninas en 2026, impulsadas por atletas que antes solo apuntaban a las seis grandes. La globalización del circuito está redistribuyendo el talento y acelerando los tiempos en todo el mapa.

El efecto que nadie esperaba: las corredoras de a pie también corren mas rapido

Hay un dato que sorprendió incluso a los organizadores de las grandes pruebas populares. Las inscripciones de mujeres entre 25 y 44 años en maratones y medias maratones han aumentado de forma significativa en 2025 y 2026, en paralelo directo con el crecimiento de la visibilidad de las élites femeninas. No es correlación accidental. Las corredoras populares ven a mujeres que se parecen a ellas, que vienen de trayectorias no lineales, y se identifican.

Sifan Hassan es un ejemplo claro. Llegó a los Países Bajos como refugiada a los 15 años. Empezó a correr tarde. Ganó un maratón olímpico. Su historia tiene una dimensión humana que conecta con mujeres que también llegaron al running de adultas, sin historial atlético previo. Cuando Hassan cruza la meta, muchas sienten que algo de eso también les pertenece.

Las plataformas de entrenamiento como Garmin Connect, Strava y Nike Run Club reportan incrementos del 30 al 40% en usuarias activas en el segmento femenino durante los meses previos y posteriores a grandes maratones con alta cobertura mediática de la carrera femenina. Las marcas deportivas ya lo han identificado: las campañas publicitarias de 2026 de Adidas, New Balance y On Running pusieron a maratonistas de élite femeninas como protagonistas absolutas, no como complemento de la historia masculina.

Ese círculo virtuoso entre visibilidad mediática, identificación emocional e incremento de participación popular es lo que convierte a 2026 en algo más que una gran temporada de resultados. Es el momento en que el maratón femenino dejó de ser el segundo evento del día y pasó a ser el que la gente espera con más ganas. Y eso, una vez que ocurre, es muy difícil de revertir.