Running

Assefa destruye el record mundial de maraton femenino

Tigist Assefa corrió 2:15:41 en Londres 2026, batiendo el récord mundial femenino en solitario el mismo día que dos hombres rompían la barrera de las dos horas.

Female runner in explosive stride shot from low angle with blurred crowd of spectators in warm golden light behind her.

El día que la historia del maratón se reescribió dos veces

El 26 de abril de 2026, el Maratón de Londres vivió algo que nadie había visto antes. Dos hombres cruzaron la barrera de las dos horas en la misma carrera. Los titulares se llenaron de sus nombres, los micrófonos apuntaron hacia ellos, y las redes ardieron durante horas. Pero mientras todo eso ocurría, una mujer etíope de 29 años estaba destrozando silenciosamente el récord mundial femenino.

Tigist Assefa completó los 42,195 kilómetros en 2:15:41, una marca que nadie había corrido jamás en una carrera exclusivamente femenina. Sin liebres masculinas. Sin asistencia de corredores de otro género. Solo competición pura, táctica real y una capacidad atlética que está redefiniendo los límites de lo que una mujer puede hacer en el asfalto.

Que su actuación haya quedado en segundo plano mediático dice mucho sobre el ruido que rodea al atletismo de élite. Pero los números no mienten: este fue, posiblemente, el mejor rendimiento de maratón femenino de la historia moderna.

Por qué el récord femenino en solitario importa más de lo que crees

Existe una distinción técnica en el atletismo de fondo que poca gente fuera del mundo del running conoce. World Athletics diferencia entre el récord mundial absoluto femenino, que puede establecerse en carreras mixtas con liebres masculinas, y el récord de carrera femenina en solitario, logrado sin la ayuda de pacers hombres.

Esta diferencia no es menor. Correr detrás de un hombre que marca el ritmo cambia la dinámica aerodinámica, psicológica y táctica de la carrera. Cuando una atleta compite solo contra otras mujeres, las decisiones de ritmo, los cambios de marcha y la gestión del esfuerzo dependen únicamente de ella y de su grupo. Es, en ese sentido, la prueba más limpia del rendimiento femenino real.

El 2:15:41 de Assefa mejora la anterior marca de carrera femenina en solitario por más de un minuto. Un minuto en maratón de élite es una eternidad. Equivale a unos 350 metros de ventaja al llegar a meta. Eso no es una mejora marginal: es un salto de otra dimensión.

De 2:21 a 2:15: una progresión que no tiene precedentes

Para entender lo que ha hecho Assefa en cuatro años, hay que ver la línea de tiempo completa. En 2022, corrió 2:21:01 en Berlín. Una marca sólida, de primer nivel mundial, pero nada que anticipara lo que vendría. En 2023, bajó a 2:11:53 en esa misma ciudad, con liebres masculinas, en una actuación que sacudió al mundo del atletismo. En 2024 y 2025, consolidó su dominio en Londres. Y en 2026, dio el golpe definitivo.

Pocos atletas, hombres o mujeres, han progresado tan rápido en el maratón de élite. Seis minutos en cuatro años puede sonar abstracto, pero en el contexto del deporte de fondo de alto rendimiento es casi inaudito. La mayoría de las mejores maratonistas del mundo pasan una década refinando décimas de segundo. Assefa está hablando de minutos enteros.

Su entrenamiento, supervisado desde Addis Abeba por un equipo que combina metodología etíope clásica con análisis de datos moderno, se basa en varios pilares que ella misma ha descrito en entrevistas:

  • Volumen progresivo: semanas de más de 200 kilómetros en períodos de carga alta.
  • Altitud permanente: entrena y vive por encima de los 2.400 metros sobre el nivel del mar.
  • Ritmos de carrera específicos: series a 3:05-3:08 por kilómetro como base de su trabajo de calidad.
  • Recuperación activa prioritaria: ciclos de descanso tan estructurados como los de entrenamiento.

No hay ningún secreto mágico. Hay años de trabajo acumulado y una fisiología excepcional que responde a ese trabajo de una forma que muy pocas atletas en el planeta pueden igualar.

El debate que ya nadie puede ignorar: ¿cuándo llegara el sub-2:10?

Cuando Eliud Kipchoge corrió 2:01:09 en Berlín 2022, muchos analistas trazaron una curva de progresión para el maratón masculino y calcularon cuánto tardaría en llegar el sub-2:00. Llegó en 2026. Ahora toca hacer la misma pregunta para las mujeres: ¿cuándo veremos un 2:09?

La brecha histórica entre el récord masculino y el femenino en maratón ha rondado el 10-11%. Si los hombres han cruzado las dos horas, aplicar ese porcentaje proyecta una marca femenina potencial de alrededor de 2:12. Assefa ya está claramente por debajo de eso en condiciones de carrera mixta. La pregunta real es si puede llegar a ese territorio en una carrera puramente femenina.

Los expertos en fisiología del rendimiento apuntan a varios factores que podrían acelerar esa progresión:

  • El desarrollo del atletismo femenino africano está produciendo una generación de fondistas entrenadas desde mucho más jóvenes que las anteriores.
  • Las zapatillas de carbono de última generación siguen mejorando su eficiencia energética, y hay margen técnico todavía por explotar.
  • La profundidad del pelotón femenino en maratones como Londres o Tokio crea condiciones de competición que elevan el nivel general de todas.

El propio equipo de Assefa ha evitado hacer predicciones públicas sobre tiempos futuros. Ella tampoco habla de números cuando le preguntan. Habla de sensaciones, de preparación, de llegar a la línea de salida lista para competir. Esa mentalidad, esa ausencia de presión autoimpuesta, puede ser tan importante como cualquier parámetro fisiológico.

Lo que sí está claro es que el maratón femenino de élite entró en una nueva era el 26 de abril de 2026. Y Tigist Assefa no parece haber llegado a su techo. Si sigue respondiendo al entrenamiento como lo ha hecho hasta ahora, el sub-2:10 en condiciones de carrera en solitario no es una fantasía. Es, quizás, la siguiente parada en un viaje que, al igual que la barrera de las dos horas en categoría masculina, apenas ha comenzado.