La vitamina D es conocida por su papel en la salud ósea e inmunológica. Pero durante la última década, la investigación ha explorado su influencia en el cerebro: funciones cognitivas, estado de ánimo y riesgo de demencia. ¿Qué dice realmente la ciencia?
En esta edición de The Nutrition Lab, analizamos las evidencias disponibles y sus implicaciones prácticas.
El vínculo vitamina D-cerebro
Los receptores de vitamina D están presentes en el hipocampo y la corteza prefrontal. La vitamina D modula la producción de BDNF (factor neurotrófico) y la síntesis de serotonina y dopamina. Estudios observacionales muestran que niveles
El problema de los ensayos clínicos
Los ensayos aleatorizados (como VITAL, 25.000 participantes) no han mostrado beneficio cognitivo significativo con suplementación en personas con niveles normales. Los beneficios parecen limitarse a corregir deficiencias (
Recomendaciones prácticas
Mide tu nivel de 25-OH-D3 antes de suplementar. Si estás por debajo de 30 ng/mL: 1.000-2.000 UI/día. Si estás por debajo de 20 ng/mL: 3.000-4.000 UI/día durante 3 meses y reevalúa. En Europa central-norte: suplementación sistemática de septiembre a marzo.
Corregir una deficiencia de vitamina D merece la pena para el cerebro y para el resto de la fisiología. Suplementar más allá de la normalización no aporta beneficio cognitivo probado adicional.