Running

61.146 finishers: NYC Marathon bate su propio récord

El Maratón de Nueva York 2026 batió el récord mundial con 61.146 finishers, celebró 50 años del recorrido por los cinco distritos y reunió a corredores de 153 países.

Hundreds of runners in motion beneath an iconic New York City bridge arch during the marathon.

61.146 personas cruzaron la meta: el maratón más grande de la historia

El domingo 1 de noviembre de 2026, Nueva York escribió una página que el atletismo popular difícilmente olvidará. 61.146 corredores completaron el Maratón de Nueva York, una cifra que supera cualquier registro previo en la historia del maratón a nivel mundial y convierte a esta edición en la carrera de fondo más masiva jamás celebrada.

No es la primera vez que la prueba rompe su propio récord. Es la tercera vez consecutiva. En 2024 y 2025 el maratón ya había superado sus marcas anteriores, pero la edición de 2026 da un salto significativo que consolida una tendencia clara: el interés global por correr los cinco distritos de Nueva York sigue creciendo a un ritmo que ningún organizador habría predicho hace una década.

Detrás del número hay algo más que estadística. Hay miles de historias individuales, meses de entrenamiento, dorsales conseguidos por sorteo y otros por mérito, y una ciudad que durante unas horas se convierte en el escenario compartido de más de sesenta mil proyectos personales. Eso es difícil de resumir en un titular, pero imposible de ignorar.

50 años del recorrido por los cinco distritos: una fecha con peso propio

La edición de 2026 no era una más. Este año se celebraron exactamente 50 años desde que el maratón adoptó el formato de los cinco distritos, el recorrido que convirtió una carrera local en un fenómeno urbano sin igual. Desde 1976, el trazado atraviesa Staten Island, Brooklyn, Queens, el Bronx y Manhattan antes de rematar en Central Park, y esa geografía se ha vuelto inseparable de la identidad de la prueba.

El aniversario añadió una capa de significado que va más allá del récord de participación. NYRR, la organización responsable del evento, diseñó una edición conmemorativa con elementos visuales, homenajes a corredores históricos y un reconocimiento explícito a las comunidades de los cinco distritos que llevan medio siglo acogiendo a los atletas. Nueva York no es solo el telón de fondo: es parte activa de la carrera.

Correr el maratón en 2026 tenía, para muchos participantes, un valor añadido difícil de cuantificar. Formar parte del año del cincuentenario, en una edición récord, con corredores de 153 países. Esa combinación de factores históricos convierte esta edición en un punto de referencia que se citará durante mucho tiempo.

Los ganadores: una victoria sueca y la consagración de Chepkirui

En la categoría masculina, el nombre que nadie esperaba liderar la clasificación final fue el de Andreas Almgren. El sueco, que debutaba en la distancia del maratón a nivel de élite internacional, cruzó la línea de meta en Central Park con una actuación que sorprendió incluso a los más atentos al panorama del atletismo de fondo europeo. Su victoria es el tipo de resultado que recuerda por qué el maratón sigue siendo impredecible.

En la categoría femenina, Sheila Chepkirui revalidó su título. La corredora keniana, que ya había ganado en Nueva York anteriormente, demostró en 2026 que su primera victoria no fue casualidad. Chepkirui corrió con inteligencia táctica en los tramos finales, administró bien la subida del puente de Queensboro y tuvo la potencia necesaria para resolver la prueba a su favor. Su doblete la coloca en un grupo reducido de atletas que han ganado esta carrera en más de una ocasión, en una temporada histórica para el maratón femenino.

Dos victorias de perfiles muy distintos que ilustran la riqueza atlética de este maratón. Almgren como la revelación inesperada. Chepkirui como la confirmación de una élite. Nueva York, como siempre, ofreció los dos relatos al mismo tiempo.

153 países y la pregunta que el running masivo no puede ignorar

Corredores de 153 países distintos participaron en la edición de 2026. Es un dato que convierte al Maratón de Nueva York en el evento deportivo popular más diverso geográficamente del mundo. No hay otro maratón, ni otra carrera de ninguna distancia, que pueda presentar una representación nacional comparable. Eso habla de la capacidad de convocatoria de esta prueba, pero también plantea preguntas sobre lo que implica gestionar semejante escala.

El crecimiento sostenido de participantes genera un debate real dentro de la comunidad corredora. El acceso por sorteo al dorsal es cada vez más difícil. La probabilidad de entrar por el sistema de balloting general lleva años bajando, y muchos corredores con experiencia acumulada en la prueba sienten que el sistema favorece la rotación sobre la fidelidad. No es una queja sin fundamento: con más de 100.000 solicitudes rechazadas cada año, la frustración es comprensible. Otros grandes maratones urbanos estudian fórmulas similares, como el nuevo sistema de sorteo del Maratón de París 2027.

Hay también una cuestión práctica sobre la carrera en sí. Con más de 61.000 personas en el mismo recorrido, los primeros kilómetros en Staten Island y los tramos más estrechos del recorrido generan una densidad que afecta directamente a la experiencia de correr. No es solo cuestión de tiempos. Es la sensación de tener espacio, de poder encontrar tu ritmo, de que la carrera sea tuya durante al menos unos minutos. Eso se complica cuando el pelotón no termina de abrirse hasta el kilómetro quince.

La discusión sobre qué significa un maratón "World Major" en la era de la participación masiva no tiene respuesta fácil. Nueva York ha elegido crecer. Esa decisión tiene ventajas obvias: más inclusión, más diversidad, más personas viviendo la experiencia de completar 42 kilómetros por la ciudad. Pero también tiene un coste que vale la pena nombrar sin dramatismo.

Lo que está claro es que el modelo funciona, al menos en términos de demanda. Mientras haya cientos de miles de personas dispuestas a intentar entrar en el sorteo cada año, Nueva York seguirá siendo la referencia global del running popular. El récord de 2026 no es el final de una trayectoria. Probablemente es un punto intermedio.