El estudio que confirma lo que muchas corredoras ya intuían
Un equipo de investigadores de la Universidad de Innsbruck ha publicado un estudio que está dando mucho que hablar en el mundo del running. El trabajo se centró en corredores de trail con experiencia real y llegó a una conclusión que resuena con fuerza: las mujeres muestran una resistencia a la fatiga superior a la de los hombres cuando la distancia se alarga.
El estudio no trabajó con deportistas recreacionales ni con muestras de laboratorio desconectadas de la realidad. Los participantes eran trail runners experimentados, personas que conocen su cuerpo en movimiento durante horas. Eso convierte los resultados en algo difícil de ignorar. No es teoría. Es fisiología observada en condiciones reales de esfuerzo prolongado.
Lo que encontraron los investigadores fue que, a medida que aumenta la duración del ejercicio, la brecha entre hombres y mujeres en términos de rendimiento mantenido se estrecha. Y en los tramos más largos, esa brecha se invierte. Las mujeres no solo aguantan. Aguantan mejor.
Qué tiene la fisiología femenina que marca la diferencia
La ventaja no es aleatoria ni anecdótica. Tiene base biológica. Las mujeres presentan una mayor proporción de fibras musculares de contracción lenta, que son precisamente las que se activan en esfuerzos de larga duración y se recuperan con más eficiencia. Mientras el músculo masculino tiende a fatigarse antes en esfuerzos sostenidos, el tejido muscular femenino mantiene su funcionalidad durante más tiempo.
A eso se suma el papel del estrógeno, una hormona que durante años quedó fuera de las conversaciones sobre rendimiento deportivo. Hoy la ciencia es más clara: el estrógeno tiene propiedades antiinflamatorias y protege el tejido muscular frente al daño oxidativo que genera el ejercicio prolongado. Dicho de otro modo, ayuda a que el cuerpo se deteriore menos mientras corre.
También hay diferencias en cómo el cuerpo femenino gestiona el combustible. Las mujeres utilizan las grasas como fuente de energía de forma más eficiente que los hombres, algo que en una carrera de varias horas supone una ventaja real. El glucógeno muscular, que es el combustible más inmediato pero también el más limitado, se preserva mejor. Y eso, cuando quedan 30 kilómetros por delante, importa mucho.
Una conversación científica que lleva años creciendo
El estudio de Innsbruck no surge en el vacío. Se suma a una línea de investigación que lleva más de una década acumulando evidencia sobre la ventaja femenina en el ultrafondo. Trabajos anteriores ya habían señalado que, en carreras de más de 100 kilómetros, las diferencias de tiempo entre hombres y mujeres de nivel similar son significativamente menores que en distancias cortas. Algunos datos incluso apuntan a que en ciertos ultramaratones la brecha casi desaparece.
Investigadores como Sandra Hunter, de la Universidad de Marquette, llevan años documentando cómo las mujeres muestran menos pérdida de fuerza durante contracciones musculares repetidas y prolongadas. Otros estudios han analizado carreras reales como la Comrades Marathon en Sudáfrica o la Western States 100 en Estados Unidos y han encontrado patrones similares: las mujeres gestionan mejor el ritmo y se ralentizan menos en la segunda mitad de la carrera.
Lo que añade el trabajo de la Universidad de Innsbruck es rigor metodológico con deportistas de alto nivel de experiencia en trail. No es lo mismo estudiar a personas que corren una vez a la semana que analizar a runners con experiencia en montaña que han terminado varias carreras de larga distancia. Los resultados ganan credibilidad y abren la puerta a que la comunidad científica siga profundizando en este terreno.
Cómo puedes aplicar esto a tu estrategia de carrera
Si eres corredora y te preparas para una ultra o una carrera de larga distancia, estos hallazgos tienen implicaciones prácticas directas para ti. La principal tiene que ver con el ritmo de salida. Uno de los errores más comunes en distancias largas es salir demasiado rápido, dejarse llevar por la adrenalina del inicio y pagar ese error en los últimos kilómetros. Los datos sugieren que las mujeres que respetan un ritmo conservador al principio tienen más capacidad para mantenerlo o incluso acelerarlo al final.
Esto conecta con el concepto de positive split vs. negative split. Un negative split implica completar la segunda mitad de una carrera más rápido que la primera. Es difícil de ejecutar pero es, en muchos casos, la estrategia más eficiente. La fisiología femenina, con su mayor resistencia a la fatiga acumulada, es especialmente compatible con este enfoque. No significa que debas ir despacio. Significa que puedes planificar una carrera más inteligente.
También hay implicaciones en la nutrición e hidratación. Si tu cuerpo utiliza las grasas como combustible de manera más eficiente, puede que necesites ajustar tu estrategia de ingesta de carbohidratos durante la carrera. No se trata de eliminarlos, sino de no depender exclusivamente de geles y bebidas azucaradas como única fuente de energía. Trabajar esto en entrenamiento, antes del día de la carrera, te permitirá llegar a la salida con una estrategia probada y adaptada a tu metabolismo. Para gestionar la intensidad con precisión durante esas tiradas largas, el entrenamiento en Zona 2 para corredores ofrece un marco muy útil para mantener el esfuerzo en el rango donde tu metabolismo lipídico trabaja mejor.
- Sal más despacio de lo que crees que debes. Tu cuerpo tiene más capacidad de aguante que el de tu compañero de salida, pero esa ventaja se activa en la distancia, no en el kilómetro uno.
- Practica el negative split en tus tiradas largas. Empieza a un ritmo cómodo y acelera en el último tercio. Así entrenas la sensación que quieres replicar en carrera.
- Trabaja la nutrición con grasas como fuente de energía. Consulta con un especialista en nutrición deportiva para entender cómo optimizar tu metabolismo lipídico en esfuerzos prolongados.
- No compares tu ritmo con el de los hombres en los primeros kilómetros. La comparación relevante es la del kilómetro 60 en adelante.
- Confía en los datos, no solo en la sensación. Usa un pulsómetro o un potenciómetro para gestionar el esfuerzo con criterio objetivo durante toda la carrera.
El estudio de Innsbruck no dice que las mujeres sean mejores corredoras en términos absolutos. Dice que, cuando la distancia y el tiempo juegan un papel central, la biología femenina tiene características que se convierten en ventajas reales. Eso cambia la forma en que deberías planificar tu entrenamiento, tu nutrición y, sobre todo, tu cabeza antes de una carrera larga.
La ciencia te da argumentos. La distancia, el tiempo para demostrarlos.