La brecha entre confianza y competencia en el trail running
Un nuevo estudio publicado en Wilderness and Environmental Medicine ha encendido las alarmas en la comunidad del trail running. La investigación encuestó a más de 1.000 usuarios de senderos y llegó a una conclusión incómoda: tanto senderistas como corredores de montaña sobreestiman significativamente su preparación ante situaciones de emergencia en entornos naturales.
El dato más llamativo no es que exista esta brecha, sino quién la protagoniza con mayor intensidad. Los trail runners, a pesar de ir mejor equipados tecnológicamente, registraron tasas más altas de lesiones y situaciones de riesgo que los senderistas tradicionales. La tecnología, al parecer, no sustituye al criterio ni a la experiencia real en el terreno.
Este fenómeno tiene un nombre en psicología: el efecto Dunning-Kruger aplicado al deporte de montaña. Cuanto más rápido vas, más terreno cubres y menos tiempo tienes para evaluar el entorno. La velocidad genera una sensación de dominio que no siempre se corresponde con las habilidades reales de supervivencia y gestión del riesgo.
Lo que revelan los números: lesiones, soledad y terreno desconocido
Los datos del estudio son contundentes. Los corredores de trail presentaron una frecuencia notablemente mayor de lesiones en entornos salvajes y de situaciones que ellos mismos describieron como "por poco". Salidas de sendero, caídas en zonas expuestas o desorientaciones que acabaron bien de milagro.
Además, los trail runners tenían más probabilidades de aventurarse fuera del sendero marcado y de hacerlo solos. Estas dos variables combinadas multiplican el riesgo de forma exponencial. Si te tuercas un tobillo a dos horas del coche, en una zona sin cobertura y sin nadie cerca, la situación puede convertirse en una emergencia real en cuestión de minutos.
El perfil del corredor que sale solo y se desvía del camino no es necesariamente el de alguien irresponsable. Muchas veces es exactamente el opuesto: alguien que lleva años corriendo, que conoce bien su capacidad física y que, precisamente por eso, subestima los factores externos que escapan a su control. El terreno, el clima y el cuerpo humano bajo estrés no siempre se comportan como esperamos.
GPS y dispositivos SOS: herramientas valiosas, no sustitutos del conocimiento
Una de las diferencias más reveladoras entre ambos grupos fue el tipo de equipamiento que llevaban. Los senderistas tendían a cargar con botiquines de primeros auxilios, mapas físicos, brújulas y ropa de abrigo adicional. Los trail runners, en cambio, dependían en mayor medida de dispositivos GPS y balizas de emergencia tipo SOS.
No hay nada malo en llevar un Garmin inReach o un SPOT. Son herramientas que pueden salvarte la vida. El problema aparece cuando se convierten en el único plan de contingencia. Un dispositivo SOS activa un rescate, pero no te enseña a estabilizar una fractura, a mantener el calor corporal mientras esperas ayuda o a tomar decisiones racionales bajo presión.
El equipamiento tecnológico también tiene sus propios puntos de fallo:
- Batería agotada tras varias horas de uso intensivo con el GPS activo.
- Cobertura satelital intermitente en zonas con cañones profundos o vegetación densa.
- Fallo del operador, es decir, no saber usar el dispositivo correctamente bajo estrés.
- Dependencia excesiva que atrofia las habilidades básicas de orientación y lectura del terreno.
Un estudio previo del Journal of Outdoor Recreation and Tourism ya señalaba que los deportistas que confían principalmente en la tecnología para la navegación cometen más errores de orientación cuando esa tecnología falla. La competencia real se construye combinando herramientas digitales con conocimiento analógico.
Educación en seguridad: la asignatura pendiente del trail running moderno
El trail running ha crecido de forma explosiva en la última década. Las inscripciones a carreras de montaña en Europa se han disparado, y con ellas el número de personas que se adentran en terrenos exigentes con poca o ninguna formación específica en seguridad en montaña. El deporte crece, pero los recursos de educación preventiva no siguen el mismo ritmo.
Los autores del estudio son claros en su recomendación: hacen falta programas de educación en seguridad diseñados específicamente para trail runners, no adaptaciones de los que ya existen para senderistas o alpinistas. Las necesidades son distintas. Un corredor de montaña necesita aprender a gestionar el riesgo a alta velocidad, a tomar decisiones en movimiento y a reconocer cuándo el ego está interfiriendo con la prudencia.
Algunas organizaciones como el International Trail Running Association (ITRA) o federaciones nacionales como la RFEA en España ya están impulsando iniciativas de formación. Pero la responsabilidad no recae únicamente en las instituciones. Como corredor, puedes tomar medidas concretas ahora mismo:
- Hacer un curso de primeros auxilios en montaña antes de la próxima temporada de trail.
- Practicar la navegación con mapa y brújula, aunque normalmente uses el móvil o el GPS.
- Informar siempre de tu ruta y hora prevista de regreso a alguien de confianza.
- Revisar de forma honesta tu nivel real antes de elegir rutas exigentes o salir en solitario.
- No confundir resistencia física con preparación integral para el entorno de montaña.
El trail running es un deporte extraordinario. Te pone en contacto con paisajes que desde la carretera nunca verías, te exige en todos los planos y construye una comunidad con valores genuinos. Pero la montaña no distingue entre tu mejor marca y tu peor día. Prepararte bien no frena tu progreso como corredor. Lo protege. Y parte de esa preparación pasa por entender cuándo y cómo se producen las lesiones en trail, para que la temporada no acabe antes de tiempo.