La primera mujer en ganar el Cocodona 250 de forma absoluta
En mayo de 2025, Rachel Entrekin ganó el Cocodona 250 como ganadora absoluta, no solo como la mejor mujer, sino como la primera en superar a todos los participantes masculinos en los 235 millas de distancia oficial de la prueba. Con esa victoria estableció además un nuevo récord del recorrido, consolidando uno de los resultados más llamativos en la historia reciente del ultramaratón.
El Cocodona 250 recorre Arizona de norte a sur, atravesando desierto, montaña y terreno técnico durante varios días consecutivos. No es una carrera en la que ganes por velocidad punta. La ganas porque tu cuerpo aguanta cuando el de los demás empieza a romperse. Eso es exactamente lo que hizo Entrekin: mientras el campo masculino acumulaba fatiga, ella mantuvo un ritmo sostenido y fue cerrando distancias hasta adelantar a todos.
La reacción del mundo del running fue inmediata. Algunos lo atribuyeron a una estrategia brillante de carrera. Otros hablaron de condiciones favorables o de un campo masculino débil. Pero hay una tercera explicación, respaldada por investigación reciente, que apunta a algo más profundo: que las mujeres altamente entrenadas pueden tener una ventaja fisiológica real en eventos de ultra-resistencia extrema.
La ciencia detrás de la durabilidad fisiológica
Durante décadas se asumió que las mujeres eran, en promedio, más lentas que los hombres en todas las distancias de carrera. Esa brecha es real y bien documentada en pruebas de 5K, maratón o incluso 100 kilómetros. Pero lo que la investigación más reciente está revelando es que esa diferencia se reduce progresivamente a medida que la distancia y la duración aumentan, y que en eventos que superan las 24 horas, la tendencia puede invertirse.
El concepto clave aquí es el de durabilidad fisiológica: la capacidad de mantener el rendimiento aeróbico a lo largo del tiempo sin que los indicadores de eficiencia, como el coste metabólico de la zancada o la fracción de utilización del VO2 máximo, se deterioren de forma significativa. Estudios recientes publicados en revistas especializadas en medicina del deporte sugieren que las mujeres altamente entrenadas muestran una degradación menor de estos parámetros en comparación con los hombres cuando la duración del esfuerzo se extiende más allá de las 12 a 16 horas.
Varios mecanismos podrían explicar esta diferencia. Las mujeres tienen una mayor proporción de fibras musculares de tipo I, más resistentes a la fatiga en larga distancia. También tienden a oxidar más grasa como combustible durante el ejercicio prolongado, lo que preserva el glucógeno muscular durante más tiempo. A esto se suma una respuesta inflamatoria potencialmente diferente tras el daño muscular acumulado, aunque este punto sigue siendo objeto de investigación activa.
Por que la brecha de rendimiento se cierra (y a veces se invierte) en distancias extremas
Si miras los datos de grandes ultramaratones de más de 200 millas, el patrón se repite: la distancia entre el primer hombre y la primera mujer es mucho menor que en distancias más cortas. En algunos eventos específicos, mujeres como Courtney Dauwalter, Jasmin Paris o la propia Entrekin no solo han ganado la categoría femenina, sino que han superado de forma absoluta a todos los participantes masculinos.
La razón no es que las mujeres corran más rápido al principio, sino que degradan menos su rendimiento con el paso del tiempo. En una carrera de 235 millas, el ganador no es el que sale más fuerte, sino el que conserva mejor sus capacidades en la hora 40, en la hora 60 o en la hora 80. Ahí es donde la durabilidad fisiológica se convierte en la variable decisiva, y donde la ventaja relativa de las mujeres bien entrenadas empieza a materializarse.
Esto no significa que cualquier mujer pueda ganar un ultramaratón absoluto. La investigación es clara en un punto: este fenómeno aparece de forma consistente solo en atletas con un nivel de entrenamiento muy elevado. La diferencia no es de género en términos generales. Es de género en la élite, bajo condiciones de fatiga extrema y duración máxima. Para la mayoría de los corredores, los factores individuales, el entrenamiento y la experiencia siguen siendo los determinantes más importantes.
Cómo debería influir esto en tu entrenamiento si eres corredora de ultra
Si entrenas para ultramaratones de larga distancia, estos hallazgos tienen implicaciones prácticas que merece la pena incorporar a tu planificación. El primero y más relevante tiene que ver con la estrategia de carrera. Si tu durabilidad fisiológica es superior a la de tus rivales masculinos en la parte final de la prueba, salir con un ritmo conservador y ceder terreno en las primeras horas puede ser una decisión tácticamente correcta, no una muestra de debilidad.
El segundo punto afecta directamente a cómo estructuras tus bloques de entrenamiento. La durabilidad no se desarrolla solo corriendo muchos kilómetros: se desarrolla exponiendo tu cuerpo de forma sistemática a esfuerzos acumulados y seguidos. Los bloques de jornadas largas consecutivas, conocidos en inglés como back-to-back long runs, son especialmente valiosos para entrenar esta capacidad. Correr largo el sábado con el depósito parcialmente vacío del viernes te enseña a moverte bien cuando ya estás cansada. Eso es exactamente lo que necesitas en el kilómetro 300 de una ultra.
Algunos aspectos concretos que puedes trabajar:
- Aumentar la tolerancia a la grasa como combustible: entrena en ayunas moderado de forma puntual y practica ritmos de larga distancia sin depender exclusivamente de geles. Esto mejora la oxidación de lípidos, uno de los mecanismos que sostiene la durabilidad.
- Periodizar la recuperación de forma estratégica: la durabilidad no significa ignorar el descanso. Significa acumular carga de forma inteligente para que tu cuerpo aprenda a rendir bajo fatiga real.
- Incluir esfuerzos nocturnos en el entrenamiento: gran parte del deterioro en las ultras ocurre durante las horas de madrugada. Exponerte a esas condiciones durante los entrenamientos reduce el impacto psicológico y fisiológico cuando ocurren en carrera.
- Monitorizar marcadores de fatiga muscular: si tienes acceso a datos de potencia de carrera o de coste metabólico, úsalos para identificar en qué momento tu eficiencia empieza a caer. Ese es tu umbral de durabilidad y puedes trabajar para ampliarlo.
La victoria de Rachel Entrekin no fue un accidente ni una anomalía estadística. Fue la expresión visible de una ventaja fisiológica real que la ciencia está comenzando a entender con más detalle. Si eres corredora de ultra y entrenas con seriedad, tienes razones fundadas para creer que en la recta final de una carrera de más de 200 millas, la biología puede estar de tu lado.