Sawe lanza el guante: convencido de que puede bajar de 1:59
El maratonista keniano John Sawe no ha dudado en decirlo en voz alta: cree que puede romper la barrera de las dos horas en maratón bajo condiciones de competición oficial. No es una declaración vaga ni una respuesta diplomática ante los medios. Es una convicción que ha repetido con claridad y que ha vuelto a encender uno de los debates más apasionantes del atletismo de fondo.
Sus últimas actuaciones le dan argumentos de sobra para sostener esa ambición. Sawe ha demostrado una consistencia en tramos de alta velocidad que pocos corredores han mostrado en los últimos años. Su capacidad para mantener el ritmo en la segunda mitad de la carrera, precisamente donde muchos candidatos al sub-2 suelen ceder, es lo que más llama la atención de entrenadores y analistas del rendimiento.
Afirmar que puedes bajar de 1:59 es una declaración que en 2026 ya no suena tan descabellada como hace una década. Pero tampoco es sencilla. Exige reunir una serie de factores que van mucho más allá del talento individual, y ahí es donde el debate se complica de verdad.
El precedente de Kipchoge: lo que el 1:59:40 dejó resuelto y lo que no
El 12 de octubre de 2019, Eliud Kipchoge cruzó la línea de meta en el Prater de Viena con un tiempo de 1:59:40. Fue la primera vez en la historia que un ser humano completaba un maratón en menos de dos horas. El mundo del deporte se detuvo durante aquellos minutos. Sin embargo, la marca no fue ratificada como récord mundial oficial.
El motivo es técnico pero determinante. El INEOS 1:59 Challenge no cumplía los requisitos de World Athletics para homologar un récord: se usaron relevos de liebres especialmente diseñados para alternar el tirón del ritmo, el recorrido fue seleccionado por sus condiciones óptimas de temperatura y altimetría, y no hubo competición real entre atletas. Fue un intento cronometrado en condiciones controladas, no una carrera oficial.
Lo que Kipchoge demostró aquel día tiene un valor científico y simbólico enorme. Probó que el cuerpo humano puede sostener ese ritmo durante 42,195 kilómetros. Pero también dejó abierta la pregunta más incómoda del atletismo de fondo: ¿puede alguien hacerlo en una carrera de verdad, con el caos propio de la competición, sin asistencia diseñada a medida y cumpliendo todos los requisitos de homologación?
Esa es la frontera que Sawe dice querer cruzar. Y no es la misma frontera que cruzó Kipchoge.
Los factores que separan la ambición de la realidad
Para entender si el objetivo de Sawe es alcanzable, conviene desgranar qué hace falta para romper las dos horas en condiciones oficiales. No se trata solo de correr muy rápido. Se trata de que todo encaje a la vez.
Los elementos clave que los expertos consideran imprescindibles son los siguientes:
- Ritmo por kilómetro sostenido: bajar de 1:59:00 implica promediar menos de 2:50 por kilómetro durante toda la carrera. En una carrera con variaciones de ritmo, grupos y estrategia táctica, mantener ese promedio es radicalmente distinto a hacerlo en un circuito cronometrado.
- Liebres de élite dentro del reglamento: World Athletics permite el uso de liebres, pero con restricciones. No pueden alternar en bloque ni ser sustituidas a voluntad como en el INEOS Challenge. La calidad y resistencia de las liebres disponibles en una carrera oficial es un factor limitante real.
- Circuito y condiciones meteorológicas: los récords mundiales en maratón exigen un desnivel máximo entre salida y llegada de no más de 1 metro por kilómetro, y el viento a favor no puede superar los 2 m/s. Encontrar el día, la ciudad y el momento exacto sigue siendo una lotería.
- Calzado y tecnología: desde 2016, la revolución de las zapatillas con placa de carbono ha cambiado el rendimiento de forma medible. Las actuales superzapatillas ya están integradas en el ecosistema del atletismo de élite y son legales según la normativa vigente.
- Estado de forma pico en el momento exacto: los maratonistas de élite tienen ventanas de forma muy precisas. Llegar al día de la carrera en el pico absoluto, sin lesión previa y con la carga de entrenamiento perfectamente periodizada, es tan difícil como la carrera en sí.
Sawe cumple potencialmente varios de esos requisitos. La pregunta es si puede hacer que todos coincidan en el mismo día.
El contexto del atletismo de fondo en 2026: quién más se acerca a la frontera
El récord mundial oficial de maratón está actualmente en 2:00:35, establecido por Kelvin Kiptum en Chicago en octubre de 2023. Ese tiempo es el más cercano a las dos horas que se ha registrado en una competición homologada. La brecha entre ese registro y la barrera de 1:59:59 es de 36 segundos. En el mundo del maratón de élite, 36 segundos no es una eternidad. Pero tampoco es un paso trivial.
Además de Sawe, hay otros nombres que aparecen en la conversación cuando se habla de candidatos reales al sub-2 oficial. Atletas como Sabastian Sawe, su compatriota Alexander Mutiso o algunos corredores etíopes de la nueva generación han mostrado tiempos parciales que, extrapolados con cautela, sitúan la barrera como algo posible antes de 2030. Sin embargo, extrapolar splits parciales a un maratón completo es un ejercicio que siempre exige reservas.
Lo que sí ha cambiado respecto a 2019 es el ecosistema completo del deporte. La tecnología de calzado ha avanzado. Los métodos de análisis de datos y periodización del entrenamiento son más precisos. Los circuitos de maratón Major cada vez invierten más en infraestructura de carrera rápida. Si Kipchoge necesitó un evento controlado al milímetro para hacerlo en condiciones asistidas, la pregunta ya no es si alguien puede acercarse a ese tiempo, sino si puede superarlo sin red de seguridad.
Sawe ha dicho que sí. Y en el atletismo, las declaraciones de los propios atletas rara vez son gratuitas. Cuando alguien de su nivel dice en voz alta que puede romper una barrera histórica, normalmente tiene datos internos de entrenamiento que el resto del mundo todavía no ha visto. O tiene la convicción suficiente como para que eso solo ya marque una diferencia. El debate sobre el muro en el maratón masculino demuestra precisamente lo decisiva que resulta esa segunda mitad de carrera.
El debate sobre el sub-2 oficial sigue abierto en 2026. Y con Sawe como voz protagonista, que ya no estará en Berlín este septiembre, acaba de volverse mucho más interesante.