Running

Tecnologia en zapatillas de maratón: hasta donde puede llegar

La Adizero Adios Pro Evo 3 pesa 97,27 g y fue clave en el sub-2 de Sawe. ¿Hasta dónde puede llegar la tecnología del calzado?

Ultra-lightweight racing shoe with visible carbon plate suspended in soft golden light against cream background.

El zapatillo más ligero de la historia y el récord que cambió el maratón

El 26 de abril de 2026, John Sawe cruzó la línea de meta de un maratón en 1:59:30 y reescribió lo que creíamos posible. No solo fue un triunfo físico extraordinario. Fue también la demostración más clara hasta hoy de que la tecnología del calzado ha dejado de ser un detalle secundario para convertirse en una variable central del rendimiento.

Las adidas Adizero Adios Pro Evo 3 pesan exactamente 97,27 gramos. Para que te hagas una idea, eso es menos que una naranja mediana. Con esa masa ridículamente reducida, la zapatilla incorpora la espuma Lightstrike Pro en su versión más optimizada y un chasis de carbono denominado ENERGYRIM, diseñado específicamente para redirigir la energía hacia la propulsión frontal en cada zancada. El resultado es una plataforma que no solo no frena al corredor, sino que activamente lo empuja hacia adelante.

Nadie en el mundo del atletismo habla ya de esta marca sin mencionar la ingeniería. Los propios técnicos de adidas han reconocido que el desarrollo de este modelo consumió miles de horas de análisis biomecánico, pruebas de materiales y simulaciones computacionales. Sawe puso las piernas. La zapatilla hizo el resto, o al menos una parte que ya no podemos ignorar.

Ingeniería al límite: qué hace que esta zapatilla sea diferente

La espuma Lightstrike Pro no es nueva, pero su configuración en la Evo 3 sí lo es. El material ha sido reformulado para ofrecer un retorno de energía superior al 87%, según datos internos de adidas. Esto significa que prácticamente toda la energía que el pie deposita en el suelo vuelve al corredor en el momento del despegue. Menos pérdida, más velocidad sostenida.

El chasis ENERGYRIM va más allá de la clásica placa de carbono. En lugar de una lámina plana que recorre toda la suela, este sistema crea una estructura perimetral que actúa como un resorte tridimensional. El carbono no solo protege el arco del pie del colapso lateral, sino que canaliza la energía en un vector diagonal optimizado para la fase de impulso. Es física aplicada al milímetro.

El peso total de 97,27 gramos no es un accidente ni una casualidad de mercado. Es el resultado de eliminar todo lo prescindible sin sacrificar estructura ni protección. Adidas utilizó tejidos de ingeniería aeroespacial en el upper y redujo el grosor del adhesivo entre capas al mínimo técnicamente viable. Cada gramo que desaparece de una zapatilla de competición a este nivel representa, según varios estudios, aproximadamente un 0,5% de mejora en la economía de carrera. Multiplicado por 42 kilómetros, eso suma.

El debate: ¿seguirá avanzando la tecnología o hemos tocado techo?

La pregunta que recorre los laboratorios de biomecánica y las redacciones especializadas es la misma: ¿queda margen real de mejora o estamos ante los rendimientos decrecientes de la innovación en calzado? Hay argumentos serios en ambos lados.

Quienes creen que el techo está cerca señalan que las restricciones del reglamento de World Athletics limitan el grosor de la suela a 40 milímetros y exigen que cualquier placa rígida sea única. Dentro de ese marco, el espacio para innovar se estrecha. Los materiales de espuma ya han alcanzado retornos de energía cercanos a los límites termodinámicos del polímero. Y reducir el peso por debajo de los 90 gramos sin comprometer la integridad estructural parece, por ahora, casi imposible con los materiales actuales.

Sin embargo, otros expertos apuntan a territorios todavía inexplorados. Los materiales reactivos adaptativos, que ajustan su rigidez en tiempo real según la fase de la zancada, están en desarrollo avanzado en varios centros de investigación. La impresión 3D de estructuras de espuma con geometrías imposibles de fabricar por métodos tradicionales abre otra vía. Y la personalización total del calzado a partir del análisis biomecánico individual, algo hoy reservado a élites con presupuestos de cinco cifras, podría democratizarse en los próximos cinco años.

Qué significa todo esto si corres el domingo por el parque

Es tentador ver esta carrera tecnológica como algo ajeno, reservado a corredores kenianos y laboratorios multimillonarios. Pero la historia del calzado de running demuestra lo contrario. La tecnología que hoy viste el pie de Sawe en un récord mundial en Londres llegará a tus zapatillas de entrenamiento en un plazo de entre tres y cinco años, probablemente a un precio de entre 150 € y 200 €.

Ya está ocurriendo. Las versiones accesibles de la espuma Lightstrike Pro aparecen en modelos de adidas por debajo de los 180 €. Nike lleva varios ciclos trasladando elementos de su plataforma Vaporfly a líneas de menor precio. La carrera por el récord no solo mueve la frontera del rendimiento humano, también acelera la mejora del producto masivo.

Para ti, corredor de fondo que prepara su primer maratón o busca bajar de cuatro horas, esto tiene implicaciones concretas. Una zapatilla con buena placa de carbono y espuma de retorno elevado puede mejorar tu economía de carrera entre un 3% y un 6% respecto a un modelo convencional. En un maratón de cuatro horas, eso equivale a entre seis y catorce minutos. No es magia. Es física, materiales y décadas de iteración tecnológica.

Lo que el caso Sawe deja claro es que el maratón ya no se corre solo con las piernas. Lo que llevas puesto importa, y seguirá importando cada vez más. La siguiente frontera no será solo fisiológica. Será también el siguiente material, la siguiente geometría de placa, el siguiente gramo que desaparezca de una suela sin que nadie lo eche de menos.

  • Peso récord: 97,27 gramos hacen de la Adizero Adios Pro Evo 3 la zapatilla de competición más ligera con placa de carbono del mercado.
  • Retorno de energía: La espuma Lightstrike Pro alcanza un 87% de retorno, cerca del límite físico de los polímeros actuales.
  • Restricciones reglamentarias: World Athletics limita la suela a 40 mm y una sola placa rígida, lo que define el campo de juego tecnológico.
  • Próxima frontera: Materiales adaptativos, geometrías impresas en 3D y personalización biomecánica son las apuestas más sólidas para el siguiente salto.
  • Impacto real para corredores populares: Una buena zapatilla de carbono puede ahorrarte entre 6 y 14 minutos en un maratón de cuatro horas.