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Western States 100: los favoritos masculinos 2026

El campo masculino del Western States 100 de 2026 reúne a los mejores ultramaratonistas del mundo. Te contamos quiénes son los favoritos y qué decidirá la carrera.

A male ultrarunner ascending a dusty Sierra Nevada trail at sunrise with mountains behind.

El escenario más exigente del ultramaratón mundial

Hay carreras que definen una carrera deportiva y hay carreras que definen un deporte entero. El Western States 100 pertenece a esa segunda categoría. Desde 1977, este ultramaratón de 100 millas recorre las montañas de la Sierra Nevada de California, desde Squaw Valley hasta Auburn, acumulando más de 5.500 metros de desnivel positivo y atravesando algunos de los terrenos más inhóspitos del oeste americano.

El recorrido no perdona errores. Los primeros kilómetros obligan a los corredores a escalar el paso de Emigrant Pass, a más de 2.700 metros de altitud. Después, el perfil desciende hacia los famosos cañones de Foresthill y El Dorado, donde las temperaturas pueden superar los 38 °C durante las horas centrales del día. Terminar Western States ya es un logro. Ganarlo es otra dimensión.

En 2026, el campo élite masculino de Western States promete una edición para el recuerdo. La organización ha reunido a corredores con perfiles muy distintos, lo que hace casi imposible predecir un favorito claro. Hay especialistas en ascensos, corredores que viven para el calor extremo y atletas con una resistencia final demoledora. Esa mezcla convierte la táctica en el factor decisivo.

Los nombres que debes seguir de cerca

Entre los contendientes con mejor forma reciente destaca Tom Evans, el corredor británico que lleva varios meses encadenando resultados sólidos en distancias largas. Su capacidad para mantener el ritmo en la segunda mitad de la carrera, cuando el cuerpo empieza a fallar, lo convierte en una amenaza real en los últimos 40 kilómetros. Su preparación específica para las altas temperaturas, realizada en etapas de entrenamiento en el sur de Europa, añade un argumento más a su candidatura.

Por otro lado, Ludovic Pommeret sigue siendo un nombre a tener en cuenta. El veterano francés ha demostrado en repetidas ocasiones que la experiencia marca la diferencia en carreras de este calibre. Conoce el recorrido, gestiona sus recursos con precisión y rara vez comete el error de salir demasiado rápido en los primeros kilómetros, un pecado que elimina a muchos rivales antes de llegar a Foresthill.

El campo también incluye a Tyler Green, uno de los corredores estadounidenses con mayor proyección del momento. Sus datos de entrenamiento publicados en plataformas de análisis de rendimiento muestran cargas de trabajo consistentes y una economía de carrera notable en terreno técnico. Green no ha ganado Western States, pero ha terminado entre los cinco primeros en dos ocasiones. Sabe lo que hace falta. La pregunta es si 2026 es su año.

  • Tom Evans: fortaleza en la segunda mitad, adaptación al calor trabajada
  • Ludovic Pommeret: experiencia y gestión táctica sin igual
  • Tyler Green: datos de entrenamiento consistentes, conocimiento del recorrido
  • Hayden Hawks: velocidad en bajadas, potencial para romper la carrera antes de Foresthill
  • Adam Peterman: debuta con expectativas altas tras una temporada invicta en trail corto

Hayden Hawks merece una mención especial. Su capacidad para correr las bajadas a una velocidad que pocos pueden seguir podría ser un arma táctica determinante en los primeros 80 kilómetros. Si Hawks consigue abrir hueco antes de llegar al calor de los cañones, forzará a sus rivales a elegir entre seguirle y arriesgarse a un colapso o dejarle marchar y apostar por una remontada posterior.

Forma reciente y claves del rendimiento

Analizar la forma reciente de los corredores de ultramaratón requiere mirar más allá de los resultados en carrera. Los entrenamientos publicados, los tiempos en segmentos conocidos y las declaraciones de los propios atletas ofrecen pistas valiosas. En las últimas semanas, varios contendientes han completado bloques de entrenamiento específicos para simular las condiciones de Western States.

Evans ha estado entrenando en zonas de baja altitud con calor elevado para preparar su sistema cardiovascular antes de la prueba. Peterman, por su parte, ha apostado por un volumen moderado pero con sesiones de alta intensidad en terreno similar al de la Sierra Nevada. Ambas estrategias son válidas y reflejan filosofías de preparación distintas que hacen más difícil comparar a los atletas sobre el papel.

Los datos de rendimiento también apuntan a que la diferencia entre los primeros clasificados podría ser mínima. En ediciones recientes, los tiempos entre el primer y el quinto clasificado han oscilado en torno a los 30 o 40 minutos sobre un total de 15 a 17 horas de carrera. Eso significa que cualquier error táctico, una parada de avituallamiento mal gestionada o una mala lectura del ritmo en los cañones, puede costar la victoria.

Tactica, calor y los cañones que deciden la carrera

Western States no se gana en los primeros 50 kilómetros, pero sí se puede perder. El tramo entre el kilómetro 60 y el 90, a través de los cañones de Deadwood, El Dorado y el descenso hacia el río American, es donde la carrera se rompe de verdad. Las temperaturas alcanzan su punto más alto precisamente cuando los corredores llevan ya muchas horas en movimiento y sus reservas de glucógeno están al límite.

La gestión del calor no depende solo de la fisiología individual. El acceso a los puntos de crew, donde los equipos de apoyo pueden proporcionar hielo, bebidas frías y cambios de equipamiento, se convierte en una ventaja competitiva real. Los corredores con equipos experimentados y bien coordinados han demostrado históricamente mejores resultados en esta parte del recorrido. No es un detalle menor: puede suponer la diferencia entre mantener el ritmo y caminar los últimos 20 kilómetros.

El ritmo de salida es otro elemento crítico. Emigrant Pass seduce a muchos corredores con su espectacularidad y su ambiente de carrera, pero subir demasiado rápido ese primer ascenso puede hipotecar toda la segunda mitad. Los mejores especialistas salen siempre más conservadores de lo que parece razonable en ese momento, y eso les permite atacar cuando los demás solo sobreviven.

En términos de calzado y equipamiento, la mayoría de los contendentes de primer nivel optan por zapatillas con buena protección en la suela para el terreno rocoso de la Sierra Nevada, combinadas con sistemas de hidratación que permiten acceder al líquido sin parar. El coste de un equipamiento de competición de este nivel puede superar los 500 €, pero en una carrera de esta exigencia, cada detalle cuenta.

Dicho todo esto, Western States tiene una tradición de sorpresas. Corredores que llegaban como favoritos han terminado fuera del podio, y atletas sin especial proyección mediática han cruzado la línea de llegada con el trofeo. La combinación de distancia extrema, estrategias para correr con calor extremo y duración convierte esta carrera en un escenario donde la resiliencia mental pesa tanto como la preparación física. Quien gestione mejor la incertidumbre, quien tome las decisiones correctas cuando el cuerpo pide parar, ese tiene muchas opciones de estar en Auburn antes que nadie.