El regreso de Mastrov: un movimiento que no es nostalgia
En enero de 2026, Mark Mastrov acordó recomprar 24 Hour Fitness junto a LongRange Capital, la firma de inversión con la que trabaja actualmente. Mastrov, quien fundó la cadena y la vendió hace más de dos décadas, vuelve ahora como presidente ejecutivo. No es un gesto sentimental. Es una apuesta calculada sobre dónde está el dinero real en el fitness de los próximos años.
24 Hour Fitness atravesó una quiebra en 2020 y cerró decenas de ubicaciones durante la pandemia. Sin embargo, la cadena sobrevivió, mantuvo su base de socios y conservó una huella operativa significativa en mercados clave de Estados Unidos. Eso, para un inversor con visión de largo plazo, no es un problema heredado. Es exactamente el tipo de activo que buscan: probado bajo presión, con infraestructura instalada y potencial de reactivación.
Lo que hace interesante este acuerdo no es solo quién lo firma, sino el momento en que ocurre. Mastrov no regresa a un mercado vacío. Regresa a uno donde el capital institucional lleva meses posicionándose de forma muy específica, y su movimiento encaja a la perfección con un patrón que ya estaba tomando forma en el mercado global de gimnasios en 2026.
Tres adquisiciones, un mismo mensaje para el mercado
El acuerdo de 24 Hour Fitness no es un evento aislado. En 2025, Leonard Green & Partners realizó una recapitalización mayoritaria de Crunch Fitness con una valoración cercana a los $1.500 millones de dólares. Ese mismo año, TSG Consumer Partners adquirió EoS Fitness, una cadena con más de 175 ubicaciones en Estados Unidos que había crecido de forma sostenida desde la reapertura post-pandemia.
Tres firmas distintas, tres cadenas distintas, tres acuerdos en un período de doce meses. El denominador común es claro: todas operan en el segmento de alto volumen y precio accesible, conocido en la industria como HVLP (High-Volume Low-Price). Son cadenas con membresías mensuales por debajo de los $30, bases de socios masivas y modelos de negocio que generan ingresos recurrentes con baja rotación estructural.
Cuando firmas como Leonard Green, TSG Consumer y LongRange Capital convergen en el mismo segmento en tan poco tiempo, no es coincidencia. Es una señal de que el capital institucional ha identificado el HVLP como el modelo con mayor resiliencia probada en un entorno económico incierto. Si gestionas un gimnasio y todavía no estás leyendo esta triple señal, vale la pena analizar qué modelo de negocio triunfa en 2026.
Por qué el modelo HVLP atrae capital durable y no dinero especulativo
La pregunta que se hacen muchos operadores independientes es legítima: ¿por qué el dinero grande va hacia cadenas de bajo precio y no hacia conceptos premium o boutiques especializadas? La respuesta está en la naturaleza del ingreso que generan estas cadenas y en cómo se comportaron durante los últimos cinco años.
Las cadenas HVLP demostraron algo que los inversores valoran por encima de casi cualquier otra métrica: retención de ingresos recurrentes bajo condiciones adversas. Mientras los estudios boutique cerraban o reducían operaciones durante 2020 y 2021, los modelos de bajo costo resistieron mejor la presión sobre el consumidor. Una membresía de $20 al mes es uno de los últimos gastos que una familia recorta cuando ajusta su presupuesto.
A eso se suma la escala. Una cadena con 150 o 200 ubicaciones genera datos, poder de negociación con proveedores y eficiencias operativas que un operador de cinco gimnasios no puede replicar. Para el capital de largo plazo, esa escala no es solo rentabilidad presente. Es una barrera de entrada real que protege el activo a lo largo del tiempo.
- Ingresos predecibles: las membresías mensuales de bajo costo generan flujo de caja estable, independientemente de tendencias estacionales.
- Alta resistencia a la recesión: el consumidor de bajo y medio ingreso mantiene el gimnasio como gasto prioritario cuando el precio es accesible.
- Escala operativa: la infraestructura de múltiples ubicaciones reduce costos por unidad y aumenta el poder de negociación.
- Base de datos de socios: millones de miembros activos representan un activo de datos con valor creciente para la personalización y retención.
Lo que los inversores ven más allá de las cintas de correr
Hay un elemento en estas adquisiciones que no aparece en los titulares pero que está muy presente en los memos de inversión: la tecnología y el inmueble como activos diferenciadores. Los inversores que entran en estas cadenas no compran solo equipos y socios. Compran infraestructura física que captura demanda de bienestar de forma continua, y sistemas digitales que permiten escalar esa relación.
El concepto de wellness más allá de la sala de entrenamiento ya no es un slogan de marca. Es una estrategia de retención medible. Las cadenas que integran nutrición, recuperación, métricas de sueño y salud preventiva dentro de su propuesta crean una relación con el socio que va mucho más allá de la visita al gimnasio. Eso reduce la cancelación, aumenta el ticket por socio y amplía el mercado direccionable.
El inmueble también importa más de lo que parece. Las cadenas HVLP de gran formato ocupan espacios que, en muchos mercados post-pandemia, se renegociaron a condiciones muy favorables. Mastrov y sus equivalentes en Leonard Green o TSG no solo compraron marcas. Compraron posiciones inmobiliarias en ubicaciones con alto tráfico a precios que difícilmente se repetirán en el corto plazo.
Para los operadores que gestionan gimnasios medianos o pequeños, este contexto tiene implicaciones directas. El capital que fluye hacia las cadenas grandes no solo presiona en precio. También eleva el estándar tecnológico y de experiencia que el socio promedio empieza a esperar, desde el acceso sin contacto hasta el entrenamiento personalizado con inteligencia artificial. Ignorar ese desplazamiento es un riesgo operativo real.
Lo que Mastrov, Leonard Green y TSG están señalando con sus movimientos es que el fitness de masa seguirá siendo un negocio atractivo para el capital serio, pero solo para quienes construyan activos defensibles. Eso significa tecnología propia, relaciones de largo plazo con el socio y una propuesta que no dependa únicamente del precio. El mercado está poniendo su dinero donde está esa ecuación. El resto está mirando.