La carrera más dura del mundo cumple 40 años en el Sahara
Del 5 al 11 de abril de 2026, el desierto del Sahara marroquí vuelve a ser el escenario de una de las pruebas más brutales que existen en el running mundial. El Marathon des Sables celebra su 40ª edición con la misma esencia que lo fundó en 1986: correr sin ayuda externa, cargando con todo lo que necesitas para sobrevivir, bajo un sol que puede superar los 50 grados centígrados.
Esta edición reúne entre 1.200 y 1.500 participantes de decenas de países. No son atletas de élite en su mayoría. Son personas que decidieron, en algún punto de sus vidas, que cruzar el desierto a pie era algo que tenían que hacer. Esa mezcla de ultrarunners experimentados, aventureros de fin de semana y deportistas de fondo es parte de lo que hace al MDS tan especial.
La distancia total es de 252,8 kilómetros distribuidos en seis etapas. Cada corredor lleva su mochila con comida, saco de dormir, botiquín y todo el equipamiento obligatorio. La organización solo proporciona agua y una tienda compartida para dormir. El resto, depende de ti.
Las seis etapas: cómo está estructurada la carrera
El diseño por etapas del Marathon des Sables no es aleatorio. La organización lo construye para que vayas cediéndole terreno a la fatiga de forma progresiva, hasta llegar a la etapa que rompe a cualquiera: la etapa larga, de aproximadamente 80 kilómetros, que los corredores completan durante la noche y parte del día siguiente sin parada obligatoria.
Las primeras etapas rondan los 30-37 kilómetros y sirven para que el cuerpo se adapte al terreno, al calor y al peso de la mochila. El suelo cambia constantemente: dunas de arena fina, piedras, llanuras secas, barrancos. No hay asfalto. No hay señales de tráfico. Solo banderas de control, brújula y el horizonte.
Después de la etapa larga, la organización incluye una etapa de distancia maratón convencional (42,2 km) y cierra con una etapa final más corta y simbólica. La última jornada tiene otro carácter: ya sabes que vas a terminar, y eso lo cambia todo. La distribución habitual de las etapas es la siguiente:
- Etapa 1: aprox. 32 km. Entrada en el desierto y primer impacto térmico.
- Etapa 2: aprox. 37 km. Terreno variado, primeras dunas importantes.
- Etapa 3: aprox. 35 km. Consolidación del ritmo y gestión del peso.
- Etapa 4 (larga): aprox. 80 km. La etapa que define la carrera. Sin parada nocturna.
- Etapa 5: 42,2 km. Distancia maratón. El cuerpo ya no es el mismo.
- Etapa 6: aprox. 10 km. La llegada a Merzuuga. Simbólica y emotiva.
Cada etapa tiene puntos de control con suministro de agua racionado. La cantidad varía según el calor y la distancia, pero el margen es justo. Gestionar la hidratación durante la carrera es una habilidad tan importante como la resistencia física.
Lo que hace al MDS diferente a cualquier otra carrera
Hay cientos de ultras en el mundo. Algunas son más largas, otras más frías, otras con más desnivel. Pero el Marathon des Sables tiene algo que no se puede replicar fácilmente: la autosuficiencia total durante una semana en uno de los entornos más hostiles del planeta.
Cargar con tu propia comida obliga a tomar decisiones constantemente. Llevar más calorías pesa más y ralentiza tu marcha. Llevar menos arriesga tu rendimiento y tu recuperación nocturna. La mochila al inicio de la carrera suele pesar entre 7 y 12 kilos. Cada gramo tiene un coste. Los corredores pasan semanas calculando raciones, eligiendo barritas calóricas, deshidratando comida casera o comprando packs especializados que pueden costar entre 300 y 600 euros.
A eso se suma el factor térmico. Las temperaturas durante el día pueden superar los 50 grados en el suelo. El cuerpo pierde líquidos a una velocidad que el agua racionada apenas compensa. Los pies se ampulan. La piel se agrieta. Y aun así, más del 90% de los inscritos termina la carrera. Ese dato lo dice todo sobre la preparación que llega a la línea de salida.
El aspecto de la navegación también merece atención. No corres siguiendo un rastro marcado en el suelo. Utilizas un roadbook con indicaciones de distancia y brújula. Perderse tiene consecuencias reales. Llegar a un punto de control fuera del tiempo límite supone penalización o abandono. La concentración mental tiene que mantenerse incluso cuando el cuerpo pide parar.
Cómo prepararse para llegar a la meta
No existe un camino único para preparar el Marathon des Sables, pero sí hay consenso entre quienes lo han terminado: necesitas al menos 12 meses de preparación seria si ya tienes base de running. Si partes de cero en el ultrafondo, dos años es un plazo más realista.
El volumen semanal de entrenamiento de los seis meses previos suele estar entre 70 y 120 kilómetros, con salidas largas en las que entrenas con la mochila cargada. Acostumbrar el cuerpo al peso es tan importante como acostumbrarlo a la distancia. Algunos corredores buscan exponerse al calor mediante sesiones en sauna o entrenando a mediodía en verano. La termorregulación se entrena, aunque nunca del todo.
El equipamiento es otra variable crítica. Las zapatillas de trail para el desierto deben ser de trail, preferiblemente con protección lateral, y hay que llevarlas bien rodadas. Las polainas de arena son obligatorias para evitar que el terreno entre en el calzado y genere rozaduras. Un buen saco de dormir ligero, un hornillo de gas mínimo y ropa técnica con protección solar completan el kit básico.
El coste de participación en el MDS 2026 ronda los 3.900 euros solo para la inscripción. A eso hay que sumar los vuelos, el equipamiento, la preparación nutricional y el entrenamiento. No es una carrera barata. Pero quienes la han terminado coinciden en que tampoco tiene precio.
La 40ª edición del Marathon des Sables no es solo una carrera. Es una prueba de qué estás dispuesto a aguantar cuando ya no queda nada fácil. Y eso, en el desierto del Sahara, tiene un significado que pocos deportes pueden igualar.